jueves, 19 de diciembre de 2013

UN POEMA IMPROBABLE

                                     Foto de Alexander Rodchenko


No es definible la palabra río:
río es cuando nos llega su agua mansa;
también es cuando el agua baja rauda,
o sube en busca del renacimiento.
Tampoco es definible cielo:
cualquier nube interpuesta lo malogra.
Aunque si escribo cielo en un papel
puede que ese papel se tiña azul
y puede que aquel río indefinible
resurja bravo y curvo
y en sintonía queden río y cielo
atravesándose uno al otro
y lo que fue papel quedara en lienzo
de lo posible y lo probable,
de lo callado y de lo dicho.

El vacío tampoco es definible:
no existe como tal aunque está en todo.
Si ahora viniera el cielo y lo tapara,
o el río lo creyera sedimento,
si quedara el papel en blanco,
si quedara borrado todo,
¿no quedaría un resto de algo?
incluso si no hubiera habido nunca
río, cielo, papel o mano,
¿no quedaría entonces la posibilidad?
¿no somos eso nada más?
¿la posibilidad de lo improbable?

miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL DON DE LO ALTERABLE

                               Imagen: Eadweard Muybridge - Plate 63 



Algunas sombras
parecen disponer de vida propia.

Contrariamente a algunas vidas
que son el lastre de su sombra.
Son arrastradas por su dueño
que a duras penas puede
cumplir el compromiso ineludible
de terminar su afán notorio.

Algunas vidas
y algunas sombras son intercambiables.
La decisión del intercambio
es exclusiva del que dice ser
el propietario principal.

Algunos hombres nacen con dos sombras:
la sombra de la vida,
que a su vez hace sombra al hombre.

El modo de salir del círculo
es dibujando sombras de un color
más blanco que lo blanco.

Para que ella no sea quien nos mueva.

Para que no seamos
la sombra propia de nosotros.
Para que quede así parejo el mundo.
Un mundo que es la sombra de otro idéntico.

domingo, 1 de diciembre de 2013

DOS CARAS PARA UN LIBRO




Hay libros que son sencillamente para leerlos. Otros, los menos, son para escribir mientras se leen. Eso, leer para escribir, es lo que ocurre con los poemas de Marian Raméntol Serratosa. Es tal el torbellino de metáforas que es literalmente imposible no acabar con un lápiz en la mano para anotar eso que la imaginación nos va dibujando.

Lo último que ha publicado es “Avui fosquejo morta”. Es un libro compartido con su sempiterna pareja Cesc Fortuny i Fabré, cuyo trabajo titula “El silenci plou sobre les pedres”. 
Es un poemario escrito en catalán, con dos caras, simétricas e independientes, donde cada autor tiene voz propia y la necesaria independencia como para que una voz no tape o menoscabe a la otra, pero donde se percibe la similitud necesaria para poder compartir un mismo libro. Ambos tuercen las palabras hasta el límite lógico, agrandando su significado hasta entablar una relación lúdico-cósmica con el lector. Son capaces de hacer uso de la metáfora, no para ahuecar el poema, sino para llenarlo de contenido. Ambos autores, espalda con espalda en el libro, se miran a los ojos y abusan de su dialéctica para significarse; al fin y al cabo, para hacerse visible el uno ante el otro. A veces con palabras amorosas, otras con un cierto odio hacia el mundo, el propio y el ajeno.

El buen lector sabrá encontrar esos canales, eso hilos, que cosen ambos mundos poéticos para hacer un todo, independientemente unido.
Es un libro en el que podemos vernos reflejados la mayoría de nosotros, pues somos nosotros, los lectores, los que definitivamente nos descubriremos, de una u otra forma, dentro de sus versos.

Sólo queda decir que el libro tiene ilustraciones de Federico Gallego Ripoll y un estupendo prólogo de Eduardo Moga. Lo edita Alvaeno.

Y para muestra, un par de botones:

IX

L´amor que duc entre cames
nafra els meus papers i els deixa sangosos
i pudents, tintant l´esguard de les nines de cera
que tot just han anestesiat
(amb els seus canins cavernosos)
el coll de tots aquests fills
condemnats a fer olor de llum tendra.       
                                                                      
                                                             de “Avui fosquejo morta”


PAISATGE

Ara has vist
la terra del mirall, afaitada
amb el full d´una flor,
els pobles buidats com les matrius de les velles,
làpides roges muntades a coll
d´una ombra que baixa. Pero has volgut
clavar la llum als esbarzers. No comprens.
La bellesa et mira
                             i desconfia de tu.
                                                                   
                                                  de “El silenci plou sobre les pedres”

Para saber más de los autores:

lunes, 25 de noviembre de 2013

UN MUNDO, UN LIBRO, MÚSICA.




POEMA


Mirar desde la altura de las cosas
como quien mira desde lo más alto.
Ver desde allí que abajo queda todo.
Ver que estar más arriba no es posible,
pues todo es precipicio negro o nada.
Querer entrar en toda esa nada
y no poder pasar de lo hondo.
Quedarse a oír arriba del vacío
todo un sinfín de notas como silbos
que son el poso inerte de un destello
de lo que un día fue una estrella entera
y que ahora es sólo el germen de otra nueva.

Mirar que desde cierta posición
queda el espacio justo de ir bajando.
Aunque parezca que se suba al hondo,
si es que se va de dentro a fuera.

Como quien mira desde el vértice
y ve el abismo arriba.

Como quien anda con zapatos vueltos
y ve lo que de atrás le viene.
                                             de "Las mentiras de Platón"


sábado, 9 de noviembre de 2013

10 - 11 - 1938

                                  Foto sacada de la Red

Esto no es una historia, no,
pues toda historia se sustenta
del filtro de una voz que la dirija.
La narración es testimonio y crónica
de la versión del documento.
Esto que escribo aconteció,
y no en un libro o en una voz chivata,
no, más bien en el hecho mismo.

La realidad y la ficción
no caben en encuadres semejantes.

Un suceso precede al sucesor
y un carril paralelo al otro
van haciendo la vía: ese es el hecho. Fíjense
que acabo de escribir la palabra hecho
no la palabra historia.

Así viajamos al lugar,
secuencialmente así.

Esa es la historia, reanimar
lo muerto,
elegir filtros que soporten
la coyuntura
y poner en el mapa del lugar
la canción, sí, aquella que empezaba
descomponiendo el pentagrama.
Aún nadie ha decidido que se acepte
como estribillo, o melodía, el silbo
sibilante de una domada bala.

Ese es el hecho, y es irrefutable:
la historia está en la bala, no en el silbo.

No nos queda otro modo que elegir
entre los signos que se dictan
o escuchar su sonido retentivo.
Como el golpe continuo del aire en una puerta.
Como el eco de un número en la piel.

Ese es el número:
10 - 11 - 1938

Esa es la historia,
el hecho de nombrar la carne
para poder tapar el hueso.
Y que no se repita el hecho.
Ese es el modo de no reescribirla. 

No es una historia, no,
esto ocurrió, acabo de contártelo.
                                              Créetelo.

martes, 5 de noviembre de 2013

Presentación de "Las mentiras de Platón"


viernes, 25 de octubre de 2013

POEMA

                                      Foto de Alexander Rodchenko


                                                    
                                              A Elena
Si abriéramos un hueco
en la piel propia o en la ajena.
Si miráramos dentro,
apartando detalles inauditos.
Si llegáramos a observar el fondo,
inaccesible a nuestra vista,
acostumbrada a ver lo comprensible.

Si abriéramos la piel de nuestra casa,
si hiciéramos un hueco circular
en la pared que aguanta los pilares.
Si fuera un agujero trasparente
tan hondo como el fondo de una voz.

Si el mundo fuera un hueco transitable.
Si pudiéramos ir de hueco en hueco.

Si esa piel que rodea el cuerpo
pudiéramos abrirla.
Si cualquiera pudiera entrar por ella.
Si viéramos las pulsaciones
del corazón del otro que nos pide
ofrecimiento mutuo.

                                          

viernes, 18 de octubre de 2013

TRES POEMAS DE SUSANA BENET


COMO EL VUELO

¿Por qué tira de mí
como el vuelo de un ala la palabra?

¿Adónde me conduce si no sé
siquiera la intención,
ni presiento el destino que persigue?

Sólo sé que en la leve
presencia de este instante
tiembla bajo la piel, revolotea,
como un soplo apresado,
un impulso que pugna por brotar
y transformarse en canto.



AUSENCIA
                         A mi padre, in memoriam
Quise encontrar tu rostro apaciguado
sobre las tiernas hojas que reposan
con luz sonora entre las ramas,
pero tu rostro es barro, no ilumina,
sino que se hunde
en los profundos pliegues de la tierra,
sin dar más fruto que el silencio.



RENDIJAS

Después de un largo sueño
puedo ver, a través de la persiana,
esa ropa tendida en los balcones,
bajo el radiante sol del mediodía.
No se distingue un alma
ni se oyen voces,
sólo el canto de un pájaro enjaulado
que me anuncia con ímpetu la vida
en esta extraña calma solitaria.
La gente debe andar
en sus quehaceres,
mientras yo me demoro unos instantes
más en el tedio de otro día idéntico,
sin deseos de unirme
al absurdo trajín del mundo,
incapaz de volar, muda en la sombra,
contemplando, a través de las rendijas,
la luz del cielo.


                         de "La durmiente", Editorial Pre-textos






martes, 17 de septiembre de 2013

POEMA

                                      Foto de Minyó Szert Károly


Dejar un hueco
entre una letra y su siguiente
lo suficientemente grande
como para que no interfiera
la una con la otra.
Lo suficientemente escaso
como para que no haya nada en su lugar.

Esa es la forma de escribir poesía,
dejando huecos y llenando espacios.
Esa es la forma de leerla,
moviendo espacios y vaciando huecos.
Es la manera de entenderla:
llenando / se. Vaciando / se.

Esa es la forma de escribir la vida:
borrándose,
                 rehaciéndose.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

NADA

Bajo la piedra
un alacrán espera
a que alguien como tú lo mire.
Alrededor
todo es belleza: el peso de la piedra,
la brisa que descansa en el sudor,
incluso,
la fiebre fría de la picadura.
Todo es bello en el orden

definitivo de lo establecido.

martes, 27 de agosto de 2013

POEMA

                                  Foto: El niño Farini

Existen bosques
que no son precisamente de árboles.
Y si miráramos algunos libros
veríamos que tienen hojas
escritas con palabras de silencio.
Hay formas de sonidos
que son una onda muda nada más.
Como cuando uno vuelve a un sitio
del que no se ha marchado nunca.
Como cuando rebota
la vibración de un pájaro que vuelve
al nido de su origen último.

Ver a ese bosque que no es bosque
o leer el libro, el cual está sin letras,
o presenciar un vuelo planeador ya agotado
conlleva una renuncia, una exigencia
al retroceso, a ir de nuevo al antes
de que los cuerpos fueran cuerpos
e hicieran falta piras
para contrarrestar las sumas.

Hay bosques de palabras,
pájaros que son nidos por montar,
y libros con las hojas del revés
que obligan al lector a leer torcido.
También poemas que se incendian
en el momento exacto de escribirse.

Igual que un inventado sueño
que aparece y desaparece cuando es contado.
Y del que no hay explicación posible.



domingo, 18 de agosto de 2013

LONG ISLAND

                             Foto de Feininger Lionel


Siempre a las seis en punto
suena el despertador de la mesita.
Siempre a las seis de la mañana en punto.
Cuando empiezan las sombras a marcharse.
En el momento justo en que el tranvía
sale de la cochera reluciente,
borrado ya el grafiti inverosímil.
Cuando emprende de nuevo la ciudad
el cuándo, el qué y el cómo.

Siempre a las seis, aunque las persianas
seguirán tan cerradas como siempre.

Hasta que sea de noche ya del todo.

                                                            de "Brooklyn"




martes, 2 de julio de 2013

POEMA

                             Foto de Jane-Hambleton

Hacer un bosque exige unir los árboles
con un anillo peculiar,
ponerle pájaros,
algunos quietos, otros atrapados
en ramas que son jaulas y no ramas.

Tocar el agua
con la punta de un dedo que no es nuestro
también requiere un fin determinado.
Notar el ritmo de las ondas
y el vértigo del barco, que es un dedo.
Notar la hoja mojada de algún charco.
Sentir el salto de las gotas
que escapan, de ese modo, de la fuerza
de su contorno distintivo.

Ser bañista
en una gota saltarina fuera del bosque,
antes del rompimiento universal
es un modo aleatorio de volver al origen.

También buscar palabras
que no son las más ciertas, pues son números
que van de más a menos hasta el cero infinito.

Hay modos de decir.
Hay modos de contar o de callar,
incluso, hay modos de sumar,
o de mirar,
y hay modos de escribir o de entender
que son variables de un estado:
ese ojo que nos mira, inmóvil
y geométrico, que es el nuestro, el único
que mira y ve lo ciego, eso que está
al lado mismo de otro idioma.


miércoles, 19 de junio de 2013

lunes, 17 de junio de 2013

POEMA

                          Foto de Graciela Iturbide


Respirar es un hecho ineludible
por el que el aire entrante
debe de ser igual al aire consumido.
Pero siempre nos queda un poso,
un algo en un lugar inaccesible
que no se gasta,
aun respirando rápido,
aun respirando lento, incluso, no respirando.
Eso,
incombustible como el humo mismo,
como un rescoldo que nos tizna,
eso que avanza y retrocede,
igual que lo hace el tiempo
cuando es presente o es pasado,
la dirección de los sentidos,
eso que le hemos dado como nombre
el acordado nombre de recuerdo
es lo que queda de nosotros,
como una mancha, un roce o una cruz,
en la parte escondida de algún sitio.

Eso, sin peso y que parece poco,
es lo bastante para seguir vivo
en la memoria diluyente
de una llama apagándose.
Sí, de una llama a punto de encenderse.

miércoles, 12 de junio de 2013

EUGENIO MONTEJO



EL REZAGADO

Por estas calles ya pasó mi entierro
con sus patéticos discursos.
Liviano me llevaban
entre parientes desconocidos.

Una mujer al paso del cortejo
se detuvo a mirarlo
con insinuante azoramiento.
Supe después que era una sombra,
llevaba siglos bajo tierra.

Arriba, monologantes nubes,
acaso un lento avión en vuelo;
abajo, toses, ademanes
y lugares comunes.

Iba dormido e indeciso
en el último viaje.
Era mi despedida de este mundo,
la primera vez que me moría.

Hacia el fin de milenio,
de pronto quedé  fuera de grupo,
rezagado, contemplando los árboles.
El entierro, sin mí, prosiguió rumbo
por las penumbras suburbiales.
Lo voy siguiendo ahora desde lejos,
al paso de los años.            
                                   De "Partitura de la cigarra" Editorial Pre-Textos

lunes, 10 de junio de 2013

RECOPILATORIO DE LO ABSURDO



3

Cuando quiero temblar leo y escribo.
Construyo puentes de palabras.
Como argamasa mezclo versos
y cuando noto frío
me tapo; entonces, al calor,
leo y escribo y de esa forma, tiemblo.





8

Dicen que sólo existe un Dios,
el verdadero.

Se avecinan tormentas y batallas.

El reglamento dice
que quien dispare el rayo más certero

se queda el trono y los anillos.

lunes, 3 de junio de 2013

POEMA

                            Foto de Josef Koudelka

Km. 77

A lo largo del viaje ves pasar
postes acuchillando la mirada.
A lo lejos, arriba en la meseta,
donde llegar requiere disciplina
para encontrar un punto de equilibrio,
una cigüeña emprende el vuelo
que empezó en otra primavera.

Necesario es parar ya pronto
para apartar las piedras que molestan.

                                                 De "Brooklyn"

martes, 14 de mayo de 2013

POEMA

                                 Foto de Bruce Conner 



Busco esa poesía que no cabe
en un poema, que diría Roger Wolfe.
Así, utilizo letras que se enhebran al hilo
sustentador de la palabra,
hasta agotar el hilo y las palabras.
Después estiro el hilo
y observo que hay verbos que se caen
al mundo mudo de la nada.
Esos verbos sobrantes
los guardo en una caja de cerillas
que abriré cuando el sol se apague entero.
Posteriormente anudo el hilo
extremo con extremo, para evitar más pérdidas
cerrando, de esa forma, el círculo universal.

Y ese es el modo de escribir,
juntando un hilo y otro con el otro.
Cerrando círculos, o abriéndolos.
Y ese es el modo de vivir,
perdiendo un hilo, atando el otro.
Como quien habla utilizando signos mudos,
como el que busca el modo de entender
la discordancia del sentido original.

Y esa es la forma única de estar,
en equilibrio sobre un hilo
enteramente roto.

Hay vidas que no caben en un cuerpo,
bien pudo haberlo dicho Roger Wolfe.

lunes, 22 de abril de 2013

POEMA

                                       Foto de Masao Yamamoto 

Enlace de su obra: https://www.artsy.net/artist/masao-yamamoto 


He decidido hablar de pájaros.

Así, escribiendo pájaro en el aire
con la brasa de un lápiz invisible
conseguiré que un viento peculiar
remueva y mueva las conciencias.
Igual que cuando atamos una anilla
al ala rompedora y le grabamos
el número siguiente al anterior.

Hablar de pájaros es eso.

O como cuando hacemos de las plumas
un modo de metáfora al revés.
Así, leyendo pájaro en el aire
habré llegado al modo de entender
la volatilidad de la escritura,
la paridad de la cadencia, habré
aprendido a diferenciar el humo
inconfundible de un avión
del humo propio de una nube.

Hablar de pájaros no es fácil.
Pues cuanto más me acerco a la palabra,
cuantos más picos, plumas o alas busque
más nada quedará del pájaro.

¿O hablaba de poesía?
¿No será que poesía y pájaro
son la misma palabra. ¿No será
que con distintas letras
se puede retomar el mismo vuelo?

martes, 9 de abril de 2013

POEMA

                             Foto:   Shane Brooks Salzwedel



Abrir los ojos
después de haber tenido un cierto sueño.
Despertar en un sitio extraño
donde la sombra abulta más que el cuerpo
pues el cuerpo es efímero y probable.

Abrir la transparencia de la mente
como quien abre un ventanal cerrado.
Así se airean los recuerdos,
incluso el renovado pensamiento.

Abrir la espita y esperar
a que la única gota caiga.
Beber de ella sabiendo que esa gota
es parte irrenunciable de una lluvia
que, a su vez, pertenece al sueño,
aquel del que creíamos ser
protagonistas únicos.
Dormirse con la sed colmada
por la gota.

Soñar
con una realidad que no es la nuestra.



jueves, 28 de marzo de 2013

CARPE DIEM

                                        Foto de Alexey Menschikov


Bienaventurado el latifundista,
suya será, también, la Tierra Prometida.
El dictador de las colonias de ultramar
pues su bigote merecerá el embalsamiento de los años.
Bienaventurado el político que escoge zapatos con cuña, su voz será lo único que quede bajo el peso de una losa.
Bienaventurado el dios minúsculo porque se rindió en el último peldaño,
el caza recompensas,
suyo es el mérito de los salarios.
Bienaventurado el último poeta, bienaventurado sea, y alguna plaga reciba.
Los cierra sobres, siempre que den por terminada su huelga indefinida. Y así se les sequen los labios, decía una maldición gitana.
Bienaventurado el lector que cree haber encontrado el doble sentido,
el marido juguetón que utiliza un puño americano.
Bienaventurado el cura de mi pueblo, famoso por sus blancas manos,
los empresarios paternalistas, por incumplir nueve Mandamientos.
Bienaventurado el consentidor de plegarias porque de él será el privilegio del último suspiro, el saqueador de columnas, también bienaventurado, inventor de los paraguas desechables.
Bienaventurado el pescador de aguas bravas, el cuerno del unicornio, la figura de Buda en estado catatónico, el arlequín alegre, bienaventurado el domador de mariposas, el carcelero que realiza horas extras, el listo y  la lista, el amo de la casa, las casas sin cosas, los santos oficios.
Bienaventurado el marmolista, merecedor de los royalties de nuestros epitafios y amén.

lunes, 18 de marzo de 2013

POEMA


Podríamos abrir una ventana,
mirar por ella,
ver la secuencia inerte de una nube,
o un pájaro que busca su polluelo.
Y si miráramos más lejos
tal vez llegáramos a ver
el ala opuesta de otro signo,
otra ventana abierta que nos mira,
donde estaría un doble de nosotros
dictándonos  el campo previsor
del comienzo del hilo que sustenta
lo posible con lo probable.

También podríamos cerrar
esa ventana en la que estamos,
incluso esa ventana que nos mira.
Así, seríamos un círculo de otro círculo,
así el cristal sería esa divisoria línea
que divide lo visto y lo no visto,
el exterior de lo que está totalmente fuera,
lo que llamamos lejos de lo que ni aparece.

Podríamos cerrar o abrir.
Aunque abierta o cerrada la ventana
la luz se apaga cuando lo decide el ojo.
Ahora bien,
¿qué hacemos con el ojo paralelo
cuando no quiere ser cerrado
por ser precisamente eso,
un ojo paralelo, nada más,
dispuesto a ver
aunque no hubiera nada qué mirar?

Podríamos abrir un ojo, mirar por él
lo perpendicular. Así el poema
tal vez, se entendería.


lunes, 4 de marzo de 2013

POEMA

                                             Foto: Nicole Natri


Pensar en algo que no esté.
Hacer que ese algo vuelva a su lugar:
ese rincón donde se espacia todo.
Esa hebra rota que ha quedado
entre un lugar y el otro,
                                 que es su abismo,
es lo que asiste al ser, que fue,
es lo que aguanta al ser, que sigue siendo,
es lo que aprieta al ser para que sea.
Ese puente dispuesto sin apoyos
que une la parte rota de algo dicho,
como la mancha muda de un recuerdo,
ese lugar,
es la ceniza que arde sin parar
de todos los fantasmas que nos piensan,
de la memoria ciega que nos mira.

Todo es parte del giro de una noria.

Mientras se sube
decrece el pensamiento inverso:
ese formado al fondo de su piedra.
Mientras se baja
escogemos el signo de una nube.
Hasta que signo y nube sean lluvia
y quede nada de otra nada.
O quede un centro que nos gire.
O un peldaño que baje o suba.
Mientras a un lado esté la sombra,
después la hebra,
                        seguido de algo que no es ni noche.


lunes, 25 de febrero de 2013

JOSÉ MARÍA PIÑEIRO



III

Cada poeta es vigía de un territorio concreto del verbo,
de una sola palabra que se ramifica en otras, colindantes.

Cada poeta es vigía de una frecuencia específica de ecos,
de mundos que devienen,
del sueño que sueña las consumaciones y los comienzos.

Cada poeta es vigía del lenguaje,
de lo que acontece,
del navío quieto y proceloso que es la memoria,
vigía de su propio poema,
creador y vigilante de una metáfora única:
la que anima e irriga todos sus poemas.

Cada poeta define un mundo
sin instalar códigos
sino viendo como juegan los símbolos
en hemisferios dispares.

Cada poeta es vigía de la misma rosa
que se repite distinta.

             Fragmento III de la primera parte, “Explicatio”, de "Profano Demiurgo"



TORMENTA

Llover sobre el mar
es una extraña tautología.

Como una correspondencia
cuyos significados arcanos interrogáramos,
como la súbita escenografía
de un milagro bíblico,

llover sobre el mar
es una repetición enigmática,
una metamorfosis
anterior a las distribuciones del verbo,
un origen previo a todo origen.

Contemplamos la tormenta
desde nuestra tibia atalaya.

Mi rostro fosforece junto al tuyo
mientras observamos, fascinados y confusos,
este espectáculo mitológico
del agua devolviendo el agua.

                  De la tercera  parte, “Itinerarios”, de "Profano Demiurgo"


EL ORDEN LIBRE

Busco el libro que contenga las leyes secretas de la analogía,
el códice que guarde los mágicos pentagramas
de las asimetría y las convergencias;

el manuscrito en el que palpite el pulmón de la lluvia,
la espiral de los meteoros,
los estratos del tiempo;

el volumen que diga el porqué de las eras,
la razón de la pasiones,
que explique la duración de lo eterno,
el destino de los sueños.

Venturas de la teoría este sueño lúcido
de creer en lo que la palabra guarda y promete.

                          De “Margen Harmónico” Fundación Cultural Miguel Hernández


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miércoles, 13 de febrero de 2013

POEMA


                               Foto de Masao Yamamoto
Poner
en el hueco del árbol una pluma.
Esperar
a que se oville el nido
con la paja del pico de algún pájaro.
Buscar
la parte extravagante del poema:
como que el nido está mal hecho; en vez de acoger,
recoge; en vez de arcilla y paja,
son las mismas palabras del poema
las que encadenan signos con momentos.
Hasta formar la parte que acomoda.

Un nido de palabras: mar, silencio,
nube, vértice, esfera, incluso cuándo,
que cuelga
del lado más lejano de la rama
a falta de algún peso que lo tire.
Como quien pincha un globo que se va.

Saber
que no hubo nunca nido, ni árbol,
ni pájaro que vuele hacia nosotros.
Que hubo, solo, palabras, eso sí,
que llenan huecos evidentes.

Y todo a pesar
de tanto verso falso.

lunes, 7 de enero de 2013

POEMA

                                          Foto de Jan Saudek

Hay que atreverse
a estar adentro de sí mismo.
Como el que empieza con el pensamiento
a darle vueltas hacia lo anterior
hasta llegar al punto primero del origen.

Un pez queriendo ver su espalda,
o la hoja dando tumbos por el suelo
sin encontrar la suela que la frene
pudieran ser el signo de la vuelta
que acaba en el comienzo mismo.

Todo es ponerse en el principio del torbellino
y que el seco aire gire sin parar
hasta que el giro acabe en nacimiento.
Todo es dejar que caigan los fragmentos
hasta hacer de la nada
el estado anterior de su estructura.
Todo es hacer que lo invisible siga siendo
la parte más expuesta a los demás.
Todo es, tal vez,
atreverse a vivir sin el dedo que señala
hacia un lugar torcido,

ese lugar que es nuestro y no nos gusta.