jueves, 6 de abril de 2017

DOS POEMAS DE MARIO MÍGUEZ


AGONIZANTES

LUCHAN por respirar otro aire nuevo
como si el aire nuestro de esta viva
no les valiese ya, fuese muy turbio,
enrarecido y denso, y los ahogase.
Luchan por acceder a otro aire limpio
distinto del de aquí, de una indecible
pureza que es mortal para la carne.
Y hacen gestos de esfuerzo, que parecen
impotentes, inútiles, absurdos:
dificultosamente empujan con el pecho
una puerta de bronce, y la entreabren;
tras ella está el espacio inconcebible
de ese aire que es luz pura y que es la muerte.
No bastan los pulmones. Todo el cuerpo
resulta insuficiente. Sin embargo
su expiración postrera nunca es signo
de abandono o fracaso: es la llegada.
Quedan quietos de golpe: al fin respiran.




AMISTAD

DIFÍCIL, rara, escasa entre los hombres,
la amistad verdadera es misteriosa:
claramente, sin duda, un don divino.
Y por eso es sagrada: Quien la encuentra
debe cuidarla fiel en su pureza
porque es, como el amor, un sacramento.
Si estás con un amigo ya probado
y en la mutua confianza generoso
¿acaso juntos no participáis
de un ámbito secreto en que sois libres?
¿no hacéis ambos de lo íntimo algo puro?
Tú con él, al igual que hace él contigo,
como un orante has roto las barreras,
y hablas ya sin temor de ti y tus cosas,
mejor que en soledad contigo mismo.


de “Ya nada más” Libros Canto y Cuento, 2017

sábado, 1 de abril de 2017

POEMA DE RAÚL PIZARRO



LA INQUIETUD

I

OCTUBRE, un banco, al margen…

Caminaba a ningún lugar y de ningún
lugar volvía: no iba ni venía de hacer nada.

Un rincón apartado de una calle sin tráfico
acogía aquel chopo viejo y firme.

Me senté a respirar en el hierro oxidado
mientras la luz primera del otoño
danzaba alrededor.

Bajo un sol esparcido,
                              a punto de agotarse
entre las macilentas paredes de las horas,
pude sentir el flujo de aquel árbol,
                                               su savia,
adentro congregada.



II

Octubre, un banco, al margen…

Allí me demoré
                      en el leve aleteo
de unas hojas humildes, amarillas.
En el preciso soplo
que las llevaba al suelo.

De aquel día
                 me quedó una inquietud:
caer como esas hojas,
mansamente,
después de haber cumplido mi labor.

Entregarme callado,

no luchar contra el viento de los días.


                              de “Estar aquí” Libros Canto y Cuento, 2016

martes, 21 de marzo de 2017

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

                                        Foto de Martin Vlach



UNA PIEDRA IRIDISCENTE                             

ACARICIO esta piedra que he encontrado;
la limpio, la despojo de la tierra,
la aprieto entre mis manos
y encuentro su temblor, su pulso muerto.

Entonces la alzo al sol para observarla.

En sí no dice nada pero dice:
dice la lluvia en su lavar continuo
que por su lado pasa abriendo cauces;
dice la hierba de un verde infalible
que acaba de nacer delante mismo
con tanto empeño, casi desafiando;
dice también el viento y su dominio,
haciendo cortes, huecos, hendiduras,
echando tierra encima de más tierra,
pulimentándola, borrando restos,
fijando vetas del color del iris.

Es su estructura osada resistencia.

En su formado mineral
está grabada entera la intemperie.

La acaricio y percibo su frialdad,
el relieve ceñido del contorno,
su inerte cuerpo expuesto, reposando,
dejando hacer al tiempo su labor.

Diseminada piedra umbría.
Sinónimo de mí.



sábado, 25 de febrero de 2017

TRES POEMAS DE JOSÉ MATEOS

                                        Foto de un servidor



LAS COSAS

COMO si tuvieran alma
habitar entre las cosas
-la silla, el lápiz, el vaso…-
y que las cosas no estorben,

como cuando
cae la nieve
y, entrando más en sí mismo,
el mundo desaparece.




DE REGRESO A CASA

ENTRE la multitud
estamos siempre solos,
pero no estamos solos.

Contigo, noche oscura,
qué soledad más llena
de prodigio y de nada.




UN RECUERDO

APENAS puedo verte
desde esta edad de niebla y noche alta,
gallo de Grazalema, que cantabas
en el corral de enfrente de estas ruinas
donde yo he dado mis primeros pasos.

Nada más eres
                      sombre de una sombra,
desenfocada imagen sin sustancia
que hoy cruzó por mi mente.

                                         Y sin embargo,
por un momento, tu perfil airoso
rompió la noche, gallo
de Grazalema, y desde qué profunda
oscuridad de un tiempo antes del tiempo,

tu canto antiguo me ha traído el alba.

                de “Otras canciones” Editorial Pre-Textos, 2016

martes, 21 de febrero de 2017

UN POEMA DE JULIO MARISCAL




EL COMEDOR

Aquí, junto a la puerta, se sentaba mi padre;
mi madre, enfrente, taciturna, lejos
y nosotros, los cinco hermanos, éramos
un de acá para allá, un disputarnos
el sitio más cercano o más distante…

Aquí, para el cocido de los jueves,
para el pan y el sosiego de toda la semana,
mi padre hablaba poco, un esbozar apenas
una media palabra que mi madre
solícita y distante completaba.
Y nosotros, un loco gorgear de jilgueros
comentando las clases, los paseos, el cine,
y la naranja viva, meridional y roja
como un punto y aparte a nuestras discusiones.

Ahora soy yo quien tiene
un sitio señalado, ya desaparecidas
las arrugas, las canas de mis padres,
bajo un lomo de piedra mis hermanos
o hacia otro comedor con nuevas luces.

Soy yo quien dice a medias las palabras
sin encontrar un dejo maternal que las clame,
soy yo quien lejos de todo lentamente
me anudo al corazón la servilleta,
esperando que un día, de un hachazo
ya la vida del todo se me vaya
como un punto y aparte a nuestras discusiones
de este comedor donde clavo mis recuerdos ahora.

de “Trébol de cuatro hojas”  reunido en “Poesía completa” de la Editorial La Isla de Sistolá, 2014

martes, 20 de diciembre de 2016

VILLANCICO

                                     Foto de Elena Bellido



ASÍ, el niño era de barro                                       
y cartón piedra la cueva.
Iban montados tres reyes,
según dice la leyenda,
en tres fornidos camellos
que avanzaban tras la estela.

Así, esa mano inocente
del niño que en tiempos yo era,
va añadiendo figurillas,
mezcla de épocas diversas:
romanos, algún fenicio,
vaqueros e indios con flechas,
y hasta algún click de Playmobil
haciendo guardia en la puerta.

De ese niño que se abruma
mirando al Niño en la cesta
de mimbre, llena de paja
limpia, mullida, no queda
más que otro niño ya viejo
que, fiel a su sueño, espera
revivir ese paisaje
que aún tantas veces anhela:
ser figurita y correr
tras el buey y, con la destreza
de un hombre que ahora es más niño,
sacarle brillo a la estrella,
subir peñascos, bañarse
en papel de plata regia;
asir las crines de plástico
del mulo y, a rienda suelta,
voz en grito, y riendo, a todos
evocar la Buena Nueva.


viernes, 18 de noviembre de 2016

POEMA

                                Fotografía de Martin Vlach



ESTA mañana un pájaro
se posó junto a mí.
Fue un mágico momento,
nada más que un instante
en el que, un tanto tímidos,
nos mirábamos ambos.
Yo entendí su lenguaje
y, creo, que él el mío.
Solo fue un intercambio
de signos guturales.
Yo empecé con un silbo
mal hecho, que él amplió
con un canto celeste.
Después vino un silencio
que rompió con sus alas.

De este modo nos fuimos.
Él voló hacia su mundo;
yo volví, de repente,
a encontrarme en el suelo.

domingo, 16 de octubre de 2016

DOS POEMAS DE SUSANA BENET




NO SE ATREVEN

No se atreven mis manos ni mi boca
a celebrar lo que la vida ahora
generosa me ofrece.

Incrédulos mis ojos
desvían la mirada.
Tan rara es la alegría.
Tan fugaz el placer cuando se alcanza.

Qué fácil ser feliz y qué difícil
será después
condenar al olvido tanto gozo.



TRES EN RAYA

Parece que los gatos
andan inquietos esta tarde
de pronto oscurecida.

Con paso silencioso
exploran los rincones de la casa,
olfatean el aire tensando las orejas,
atentos, excitados.

Los tres, con indolencia,
se mueven, se entrecruzan
ejecutando un juego, una danza
sutil y misteriosa.

Sobre un eje invisible
que atraviesa el salón
se acomodan los tres, equidistantes.

Inmóviles reposan
hasta que el rayo, repentino,
estalla en el cristal de sus pupilas
y rompe en un instante
la exacta formación.

        

de "Lo olvidado". Editorial Frailejón, 2015, de Colombia.
Se acaba de editar en formato digital en Uno y Cero Ediciones: 
http://unoyceroediciones.com/libros/lo-olvidado/

lunes, 10 de octubre de 2016

DOS POEMAS DE JOSÉ LUIS PARRA



BODEGÓN DE UNA NOCHE DE VERANO

Cómo se arrugan, sigilosas,
imperceptiblemente,
las peras, las manzanas,
en el cristal imperturbable; cómo
se mancha y ennegrece el amarillo
de los plátanos
                         y se ablanda
la pulpa, el fulgor de las cerezas…
Si fueran más agudos tus sentidos
sin duda escucharías,
en esta quieta noche de verano,
el incesante juego de la muerte
incluso en la aparente consistencia
del frutero.
                 Y tú aquí, sudoroso,
medio desnudo,
fumando sin sosiego en la cocina;
tú aquí, presa rendida, ya atrapado
por los feroces lebreles del tiempo;
tú aquí,
coronando sin gloria esta sombría
naturaleza muerta.



INCLINÁNDOME

Inclinándome, sí,
al clima de los años, al peso de las ruinas
de la carne, encorvado en mis carencias,
como el sauce que roza en la corriente
el reflejo fugaz de lo vivido.

Inclinándome, sí,
con reverencia, agradeciendo
la presencia del escaso auditorio,
el temple y alegrías que me han dado
en esta feria bufa, ignominiosa.

Inclinándome, sí,
ante el misterio y su verdad ambigua
y su belleza fugitiva y ciega,
no con rendida servidumbre
sino con refinada cortesía.

Y cuando la certeza al fin se imponga
de que no habrá más horas ni más días,
salir como una sombra
salir, pero inclinándome,
salir sin titubeos de la escena.

"Anunciación del aire" ha sido publicado recientemente por la editorial Frailejón de Colombia.

sábado, 2 de julio de 2016

ANTONIO CABRERA. DOS POEMAS



CORTEZA DE ABEDUL

TRAJE a casa, hace tiempo,
un poco de corteza de abedul.
Aun reseca conserva la misma palidez
a la que fui a asomarme entonces, gris
de octubre y bosques fríos, lavado por las nieblas;
no ha perdido tampoco las trazas de aquel rosa
tenue. Está muerta                                
                           a la manera viva
de la materia vegetal, de corrupción difusa.

Traje a casa corteza de abedul 
para tener al lado, junto a todo lo mío,
una cosa que fuera lo contrario
a mí,
antídoto de mí, piel convocada
de algo que me enfrentó y toqué, salud
venida de lo ajeno, un bien sin aura,
el sello de un presente en su verdad más simple:
el árbol y delante yo, y un hueco
separándonos, aire separándonos.

Corteza de abedul que fue abedul tan sólo,
mientras yo, siendo yo, acercaba mi mano.




INSTANTE DEL CANTO RODADO
                 (Alto Tajo)

DESTACABA entre muchos. Me acerqué.
Un guijarro cilíndrico y ferruginoso.
Pensé en las consabidas coincidencias,
en los años, los siglos, los milenios
que se necesitaron para darle
la cualidad aquella, la pátina oxidada
que me hizo descubrirlo.
Y pensé en la madeja
que habría estado devanando yo:
qué senda en garabato,
qué inconscientes distancias
se habrían ido tejiendo
hasta ponerme en su proximidad.
Sobre mi mano, solo, recibía
toda la luz de la mañana hincada
en la orilla del río.
De sus imperfecciones derivé
cristales inconclusos. De sus grietas,
excusas geológicas. Era una esquirla más
del Todo, pero daba a esa totalidad
un papel secundario.
                            Se exhibió tan concreto
que me obligó a eludir cualquier insinuación
de existencia sumada.
Se reunía en sí sobre mi palma,
en pedestal, severo. Su color
-una herrumbre muy bella, ya inmutable-
lo mantuvo cerrado a la tensión
del agua fragorosa y de los farallones,
como si no contasen.
El rumor de los pinos se desleía en torno.
Mi mano no era nada. Yo fui nadie.


                                     de “Corteza de abedul”. Tusquets, 2016


sábado, 18 de junio de 2016

ANTONIO MORENO



La voz de un mirlo,
sin saberlo, me apremia
tras una tapia.




Oh Dios...De pronto
cada miga del mundo
es puro estreno.




Turbada noche
de hospital. Al salir,
unos gorriones.




Mastico a veces
como aquel muchachito
que comulgaba.




Cuánto se esfuma
en el carmín que incendia
la buganvilla...


       de "Unos días de invierno" Renacimiento, 2016.






martes, 7 de junio de 2016

TRES HAIKUS DE JOSÉ LUIS PARRA






Olor a légamo,
el viento zarandea
ropa tendida.





Rompe la frágil
hierba la losa firme
del pavimento.





Pétalo a pétalo
voy libando la flor
de la alcachofa.


                                 de "Hojarasca" Editorial Renacimiento.

Para saber más del autor: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_Parra

sábado, 4 de junio de 2016

TRES POEMAS DE VICENTE GALLEGO



CANTO XIX

Y cuando ya se ha visto
que nos despierta el día, que la noche
trae pronto su descanso,
que repartir el pan de tanto gozo,
que son las estaciones una cosa
sencilla de pasar
-flores, hojas difuntas-,
qué vuelo el corazón, cómo ya todo
encuentra su lugar en estas manos
rendidas, estas manos
de llevarnos a bien con lo de hoy:
suavemente tomar
de la cesta cerezas, y encontrarnos
con la fruta pelada,
con que hay un mediodía en la justicia.



CANTO XXVI

A quién le cabe duda de que fueron
obedientes las aguas del Mar Rojo,
¿no se abren aquí
-y no es menos tremendo de creer-
los pétalos de grana de una rosa?



CANTO XXIX

Ha venido a dormirse
un cabello de sol sobre el cristal.

En el vaso, el clavel
¿qué hondura le ve al agua?

Todo esto es demasiado a todas luces.

¿No veis que va a llevarnos
a alguna perdición?

                                             de “Ser el canto” Visor.

domingo, 27 de marzo de 2016

UN POEMA LARGO

                                                Foto de un servidor

RESILIENCIA

Salir
del círculo
rompiendo la continuidad
aunque parezca que la línea
rebase el centro de su forma
como la gota
que cae interrumpidamente
igual que caen las palabras
cuando son manejadas como espacio
y llenan huecos evidentes
que como cataratas van vaciándose
de arriba abajo
de lado a lado
de abajo a abajo
hasta llegar a lo hondo
del centro de la nada.
Y mientras tanto
escapar de lo dicho
pues sólo es entendible aquello
que deja marca.
Esa
es la continuidad
la marca
que hace que toda gota
tenga forma distinta
pues cada una es enlace
de la anterior
y la siguiente
con la continuidad
en medio
pero sin alterar las partes
como un ladrillo
que aguanta el peso incluso
desconociendo el lastre de la malla
que embrida el uno con el otro
y así haciendo sucesión
donde todo es la suma de uno y uno.

Eso es un muro.

Aunque también continuidad
o marca que hace que la red
vaya encerrando / se
tanto que finalmente
quede algo que podríamos llamar
nada
nuevamente.

Agarrar eso
que se le ha definido como
nada
y hacer como si fuera tierra
juntando montoncitos
unidos por un hilo
tan fino que podríamos decir
que no hay
nada
aunque más bien
y siendo exactos
que hay nada
y hacer que cada montoncito
tenga continuidad
en el siguiente
y cuando esté ya todo
enhebrado
por el ciclo del encadenamiento
agarrar el primer montón
y levantarlo de su altura
hasta que cuelgue origen
y sucesor y así
sucesivamente
irá cayendo arena
sobre la arena
desprendida
de la intrínseca arena
despeñándose con la parsimonia
que permite el estiramiento
del propio peso
hasta que quede aquello que es el nombre
eso
que solemos llamar
olvido
aunque también llamamos marca.

Tal vez la marca
se superpone
a la definición propia
y aunque parezca que es olvido
es marca
pues es lo que aparece posterior
a la evaporación
como la sal
pero no es eso pues la sal es físico
es más bien hilo conductor
que nos lleva a la traza
eso que queda
después de haber soplado
la tierra de las uñas
sabiendo que el muñón recuerda
que antes hubo algo
y eso hemos de buscar
la amputación
para llegar a lo anterior
de lo anterior
y así seguir la fijación
de la continuidad
que nos permita prescindir
de lo que pesa
el sobrante que es capa
y estira
como esa gota
que cae
señalándonos
a todos el camino
incluso
aunque la gota caiga
en la sedienta lengua de una áspera
llama
que impide que esa gota anide.

Forzar
el hecho de escribir
mientras la lengua bebe
el peso de la gota
que fue llenándose con otra gota
hasta forzar el acto de escritura
con la espina de atrás
de un pájaro
como quien en la nieve nombra a Dios
y el propio viento de ese nombre
va derritiendo el nombre
va derritiendo a Dios
va derritiéndose
y eso que queda como prueba
la marca
cogerlo con delicadeza
igual que una pestaña dentro
de otro ojo que no es nuestro.
Eso
que hay que nombrar de algún
modo podríamos llamarlo
escritura
aunque poner un nombre significa
forzar su forma
y hacer de la definición
perímetro.
Nos molesta el silencio
de lo que no es nombrado
pues todo ha de tener su forma
para poder decir que hay algo
que atraviesa o engarza todo
igual que el pensamiento a la idea
de ahí el hecho
de la necesidad
de ahí los versos
que van bajando
como las gotas
que caen
por el peso de su desprendimiento
rompiendo
la paz que prevalece
en todo mundo mudo.
Esa es la forma de expresión
la única que nos queda
pues somos incapaces de decir
silencio
sin la necesidad de abrir la boca
ese es el signo de la recta
seguir la línea
con la tensión del cuerpo
y como máximo
vibrar.

Para qué tanta búsqueda
si eso da vértigo
aunque el asombro obliga
a escribir en la transparencia
sin darnos cuenta
de haber dejado al descubierto
justo lo mismo
que aquí está escrito
que es el modo único
de decir algo sin haberlo dicho.
Esa es la marca
el hilo que da vueltas
por nuestra lengua como un algo
que no hay manera de encontrar
pues no es físico el hilo
es la marca
recordad
la marca de algo
que un día ya no sé tal vez recuerde
qué la hizo marca y cómo fue

qué palabra...


             de "Cine mudo V.O.subtitulada" Editorial La Baragaña

lunes, 15 de febrero de 2016

POEMA

                                 Foto de un servidor


   EN un lugar preciso,
en el preciso instante
de dictar estos versos,
un pájaro se posa
en el centro de ti.
Conforme el verso vuela
del pensamiento al lápiz
el pájaro se expone
a indiscretas miradas,
a que caiga el secreto
que sus alas mantienen.
Así se va escribiendo
en el lienzo del aire,
con pintura de letras,
la figura de un pájaro
recitando unos versos.

Estos versos que vuelan,
en este justo momento,
del papel a tus ojos,


que los leen, y se cierran.