jueves, 25 de mayo de 2017

DOS POEMAS DE "TU SANGRE EN MIS VENAS"


ADIÓS A MI PADRE

Mi padre muerto iba delante
y detrás junio, de verdor ubérrimo,
y la geórgica lluvia venida de tan lejos.
Al paso de su sombra
los refrenados carruajes nos seguían.
Mi padre hablaba del camino,
de cafetales con piel de adormidera
que a un simple roce ya eran calles y torres.
Hablaba dormido,
con voz inubicable,
una voz rápida de cuando era muy joven
y yo no había nacido...
Atravesamos un bosque de apamates
que en lenta fila también iban marchando
no sé adónde.
Después sólo se oyeron las cigarras
estremecidas en un coro compacto.
Mi padre acaso creyó que las oía
pero ya entonces a bordo de un relámpago
su alma cruzaba remotas intemperies.

de Partitura de la cigarra, 1999
EUGENIO MONTEJO




RETUVE TUS CENIZAS EN UN PUÑO
COMO UN NIÑO QUE QUISIERA,
POR UN INSTANTE,
AFERRAR LA MANO
DE SU PADRE.
*
In memoriam C.I.G.
(1950-2009)
colofón de El niño de arena, 2009

CARLOS IGLESIAS DÍEZ

de "Tu sangre en mis venas" Poemas al padre. Edición de Enrique García-Máiquez, Renacimiento, 2017

lunes, 15 de mayo de 2017

UN POEMA Y UN LIBRO



TARDE MÁGICA


EN esta larga tarde calurosa,
sin nada que destaque o la defina,
me entretengo mirando
la línea que concreta el horizonte.
El excesivo sol de este verano
envuelve en una niebla protectora
la visión sofocante de la playa.
Entonces aparece la silueta
de una barca de vela declinándose.
La tarde asume así su vencimiento.
Cierro los ojos; todo es un murmullo,
como un continuo mantra inacabable,
como si el mar quisiera hipnotizarnos,
convencernos de la necesidad
de entrar en sus fronteras.
Y me dejo arrastrar, tras su llamada,
por la feroz corriente de las olas.
Pero antes de que el mar
me hechice con su fuerza seductora,
sabiendo que ya el sol se está apagando,
busco un papel, un lápiz,
y me propongo transformar en versos
lo que esta tarde fue, que no fue nada,
aburrida, trivial y, aun así,
distinta a las demás, llena de magia.

                          de "Días comunes" Libros al Albur, 2017

http://www.librosalalbur.com.es/2017/05/jose-antonio-fernandez-sanchez-dias.html

domingo, 7 de mayo de 2017

UN POEMA DE ANTONIO CABRERA




MÍMESIS
                           A Rafa Correcher

LA luz solar percute
sobre las copas de los árboles
con resplandor y mácula,
con el carbón que esfuma
la penúltima lumbre.

Está ocurriendo: llega hasta las hojas
que van a diluirla, y al diluirla
la dejan existir.

Soy testigo
de su fuego templado.

Se queda en mí
como una incrustación
y arde a la vez,
muy sobriamente.

Sé que la estoy falsificando
con tanta realidad.

                                 de "Corteza de abedul". Tusquets, 2016


miércoles, 3 de mayo de 2017

LOS BARRUECOS

                                              Foto de un servidor


LOS BARRUECOS    

FUE llegar entre rocas y al sol puesto.
El agreste paisaje respiraba.
Dentro de aquella atmósfera silente
encontraba erosión en cada arista.
Inmensas piedras fieles al camino
que así, diríase, era señalado,
marcaban el sentido de la marcha.

Resaltaba el granito entre el marrón.

En lo más alto un nido de cigüeñas.
La pareja, y el cuello de un polluelo
saliendo de la nada hacia la nada,
igual que un tierno brote que en rigor
se despereza y tieso es cimbreado.

Allí estaban, tramando un vuelo bajo
en un cielo dispuesto y ofrecido.

Un viento inerte trajo el crotorar.

Entonces todo se hizo entendimiento.
Con pasos de silencio me marché.                                                           

jueves, 6 de abril de 2017

DOS POEMAS DE MARIO MÍGUEZ


AGONIZANTES

LUCHAN por respirar otro aire nuevo
como si el aire nuestro de esta vida
no les valiese ya, fuese muy turbio,
enrarecido y denso, y los ahogase.
Luchan por acceder a otro aire limpio
distinto del de aquí, de una indecible
pureza que es mortal para la carne.
Y hacen gestos de esfuerzo, que parecen
impotentes, inútiles, absurdos:
dificultosamente empujan con el pecho
una puerta de bronce, y la entreabren;
tras ella está el espacio inconcebible
de ese aire que es luz pura y que es la muerte.
No bastan los pulmones. Todo el cuerpo
resulta insuficiente. Sin embargo
su expiración postrera nunca es signo
de abandono o fracaso: es la llegada.
Quedan quietos de golpe: al fin respiran.




AMISTAD

DIFÍCIL, rara, escasa entre los hombres,
la amistad verdadera es misteriosa:
claramente, sin duda, un don divino.
Y por eso es sagrada: Quien la encuentra
debe cuidarla fiel en su pureza
porque es, como el amor, un sacramento.
Si estás con un amigo ya probado
y en la mutua confianza generoso
¿acaso juntos no participáis
de un ámbito secreto en que sois libres?
¿no hacéis ambos de lo íntimo algo puro?
Tú con él, al igual que hace él contigo,
como un orante has roto las barreras,
y hablas ya sin temor de ti y tus cosas,
mejor que en soledad contigo mismo.


de “Ya nada más” Libros Canto y Cuento, 2017

sábado, 1 de abril de 2017

POEMA DE RAÚL PIZARRO



LA INQUIETUD

I

OCTUBRE, un banco, al margen…

Caminaba a ningún lugar y de ningún
lugar volvía: no iba ni venía de hacer nada.

Un rincón apartado de una calle sin tráfico
acogía aquel chopo viejo y firme.

Me senté a respirar en el hierro oxidado
mientras la luz primera del otoño
danzaba alrededor.

Bajo un sol esparcido,
                              a punto de agotarse
entre las macilentas paredes de las horas,
pude sentir el flujo de aquel árbol,
                                               su savia,
adentro congregada.



II

Octubre, un banco, al margen…

Allí me demoré
                      en el leve aleteo
de unas hojas humildes, amarillas.
En el preciso soplo
que las llevaba al suelo.

De aquel día
                 me quedó una inquietud:
caer como esas hojas,
mansamente,
después de haber cumplido mi labor.

Entregarme callado,

no luchar contra el viento de los días.


                              de “Estar aquí” Libros Canto y Cuento, 2016

sábado, 25 de febrero de 2017

TRES POEMAS DE JOSÉ MATEOS

                                        Foto de un servidor



LAS COSAS

COMO si tuvieran alma
habitar entre las cosas
-la silla, el lápiz, el vaso…-
y que las cosas no estorben,

como cuando
cae la nieve
y, entrando más en sí mismo,
el mundo desaparece.




DE REGRESO A CASA

ENTRE la multitud
estamos siempre solos,
pero no estamos solos.

Contigo, noche oscura,
qué soledad más llena
de prodigio y de nada.




UN RECUERDO

APENAS puedo verte
desde esta edad de niebla y noche alta,
gallo de Grazalema, que cantabas
en el corral de enfrente de estas ruinas
donde yo he dado mis primeros pasos.

Nada más eres
                      sombre de una sombra,
desenfocada imagen sin sustancia
que hoy cruzó por mi mente.

                                         Y sin embargo,
por un momento, tu perfil airoso
rompió la noche, gallo
de Grazalema, y desde qué profunda
oscuridad de un tiempo antes del tiempo,

tu canto antiguo me ha traído el alba.

                de “Otras canciones” Editorial Pre-Textos, 2016

martes, 21 de febrero de 2017

UN POEMA DE JULIO MARISCAL




EL COMEDOR

Aquí, junto a la puerta, se sentaba mi padre;
mi madre, enfrente, taciturna, lejos
y nosotros, los cinco hermanos, éramos
un de acá para allá, un disputarnos
el sitio más cercano o más distante…

Aquí, para el cocido de los jueves,
para el pan y el sosiego de toda la semana,
mi padre hablaba poco, un esbozar apenas
una media palabra que mi madre
solícita y distante completaba.
Y nosotros, un loco gorgear de jilgueros
comentando las clases, los paseos, el cine,
y la naranja viva, meridional y roja
como un punto y aparte a nuestras discusiones.

Ahora soy yo quien tiene
un sitio señalado, ya desaparecidas
las arrugas, las canas de mis padres,
bajo un lomo de piedra mis hermanos
o hacia otro comedor con nuevas luces.

Soy yo quien dice a medias las palabras
sin encontrar un dejo maternal que las clame,
soy yo quien lejos de todo lentamente
me anudo al corazón la servilleta,
esperando que un día, de un hachazo
ya la vida del todo se me vaya
como un punto y aparte a nuestras discusiones
de este comedor donde clavo mis recuerdos ahora.

de “Trébol de cuatro hojas”  reunido en “Poesía completa” de la Editorial La Isla de Sistolá, 2014

martes, 20 de diciembre de 2016

VILLANCICO

                                     Foto de Elena Bellido



ASÍ, el niño era de barro                                       
y cartón piedra la cueva.
Iban montados tres reyes,
según dice la leyenda,
en tres fornidos camellos
que avanzaban tras la estela.

Así, esa mano inocente
del niño que en tiempos yo era,
va añadiendo figurillas,
mezcla de épocas diversas:
romanos, algún fenicio,
vaqueros e indios con flechas,
y hasta algún click de Playmobil
haciendo guardia en la puerta.

De ese niño que se abruma
mirando al Niño en la cesta
de mimbre, llena de paja
limpia, mullida, no queda
más que otro niño ya viejo
que, fiel a su sueño, espera
revivir ese paisaje
que aún tantas veces anhela:
ser figurita y correr
tras el buey y, con la destreza
de un hombre que ahora es más niño,
sacarle brillo a la estrella,
subir peñascos, bañarse
en papel de plata regia;
asir las crines de plástico
del mulo y, a rienda suelta,
voz en grito, y riendo, a todos
evocar la Buena Nueva.


domingo, 16 de octubre de 2016

DOS POEMAS DE SUSANA BENET




NO SE ATREVEN

No se atreven mis manos ni mi boca
a celebrar lo que la vida ahora
generosa me ofrece.

Incrédulos mis ojos
desvían la mirada.
Tan rara es la alegría.
Tan fugaz el placer cuando se alcanza.

Qué fácil ser feliz y qué difícil
será después
condenar al olvido tanto gozo.



TRES EN RAYA

Parece que los gatos
andan inquietos esta tarde
de pronto oscurecida.

Con paso silencioso
exploran los rincones de la casa,
olfatean el aire tensando las orejas,
atentos, excitados.

Los tres, con indolencia,
se mueven, se entrecruzan
ejecutando un juego, una danza
sutil y misteriosa.

Sobre un eje invisible
que atraviesa el salón
se acomodan los tres, equidistantes.

Inmóviles reposan
hasta que el rayo, repentino,
estalla en el cristal de sus pupilas
y rompe en un instante
la exacta formación.

        

de "Lo olvidado". Editorial Frailejón, 2015, de Colombia.
Se acaba de editar en formato digital en Uno y Cero Ediciones: 
http://unoyceroediciones.com/libros/lo-olvidado/

lunes, 10 de octubre de 2016

DOS POEMAS DE JOSÉ LUIS PARRA



BODEGÓN DE UNA NOCHE DE VERANO

Cómo se arrugan, sigilosas,
imperceptiblemente,
las peras, las manzanas,
en el cristal imperturbable; cómo
se mancha y ennegrece el amarillo
de los plátanos
                         y se ablanda
la pulpa, el fulgor de las cerezas…
Si fueran más agudos tus sentidos
sin duda escucharías,
en esta quieta noche de verano,
el incesante juego de la muerte
incluso en la aparente consistencia
del frutero.
                 Y tú aquí, sudoroso,
medio desnudo,
fumando sin sosiego en la cocina;
tú aquí, presa rendida, ya atrapado
por los feroces lebreles del tiempo;
tú aquí,
coronando sin gloria esta sombría
naturaleza muerta.



INCLINÁNDOME

Inclinándome, sí,
al clima de los años, al peso de las ruinas
de la carne, encorvado en mis carencias,
como el sauce que roza en la corriente
el reflejo fugaz de lo vivido.

Inclinándome, sí,
con reverencia, agradeciendo
la presencia del escaso auditorio,
el temple y alegrías que me han dado
en esta feria bufa, ignominiosa.

Inclinándome, sí,
ante el misterio y su verdad ambigua
y su belleza fugitiva y ciega,
no con rendida servidumbre
sino con refinada cortesía.

Y cuando la certeza al fin se imponga
de que no habrá más horas ni más días,
salir como una sombra
salir, pero inclinándome,
salir sin titubeos de la escena.

"Anunciación del aire" ha sido publicado recientemente por la editorial Frailejón de Colombia.

sábado, 2 de julio de 2016

ANTONIO CABRERA. DOS POEMAS



CORTEZA DE ABEDUL

TRAJE a casa, hace tiempo,
un poco de corteza de abedul.
Aun reseca conserva la misma palidez
a la que fui a asomarme entonces, gris
de octubre y bosques fríos, lavado por las nieblas;
no ha perdido tampoco las trazas de aquel rosa
tenue. Está muerta                                
                           a la manera viva
de la materia vegetal, de corrupción difusa.

Traje a casa corteza de abedul 
para tener al lado, junto a todo lo mío,
una cosa que fuera lo contrario
a mí,
antídoto de mí, piel convocada
de algo que me enfrentó y toqué, salud
venida de lo ajeno, un bien sin aura,
el sello de un presente en su verdad más simple:
el árbol y delante yo, y un hueco
separándonos, aire separándonos.

Corteza de abedul que fue abedul tan sólo,
mientras yo, siendo yo, acercaba mi mano.




INSTANTE DEL CANTO RODADO
                 (Alto Tajo)

DESTACABA entre muchos. Me acerqué.
Un guijarro cilíndrico y ferruginoso.
Pensé en las consabidas coincidencias,
en los años, los siglos, los milenios
que se necesitaron para darle
la cualidad aquella, la pátina oxidada
que me hizo descubrirlo.
Y pensé en la madeja
que habría estado devanando yo:
qué senda en garabato,
qué inconscientes distancias
se habrían ido tejiendo
hasta ponerme en su proximidad.
Sobre mi mano, solo, recibía
toda la luz de la mañana hincada
en la orilla del río.
De sus imperfecciones derivé
cristales inconclusos. De sus grietas,
excusas geológicas. Era una esquirla más
del Todo, pero daba a esa totalidad
un papel secundario.
                            Se exhibió tan concreto
que me obligó a eludir cualquier insinuación
de existencia sumada.
Se reunía en sí sobre mi palma,
en pedestal, severo. Su color
-una herrumbre muy bella, ya inmutable-
lo mantuvo cerrado a la tensión
del agua fragorosa y de los farallones,
como si no contasen.
El rumor de los pinos se desleía en torno.
Mi mano no era nada. Yo fui nadie.


                                     de “Corteza de abedul”. Tusquets, 2016


sábado, 18 de junio de 2016

ANTONIO MORENO



La voz de un mirlo,
sin saberlo, me apremia
tras una tapia.




Oh Dios...De pronto
cada miga del mundo
es puro estreno.




Turbada noche
de hospital. Al salir,
unos gorriones.




Mastico a veces
como aquel muchachito
que comulgaba.




Cuánto se esfuma
en el carmín que incendia
la buganvilla...


       de "Unos días de invierno" Renacimiento, 2016.






martes, 7 de junio de 2016

TRES HAIKUS DE JOSÉ LUIS PARRA






Olor a légamo,
el viento zarandea
ropa tendida.





Rompe la frágil
hierba la losa firme
del pavimento.





Pétalo a pétalo
voy libando la flor
de la alcachofa.


                                 de "Hojarasca" Editorial Renacimiento.

Para saber más del autor: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_Parra

sábado, 4 de junio de 2016

TRES POEMAS DE VICENTE GALLEGO



CANTO XIX

Y cuando ya se ha visto
que nos despierta el día, que la noche
trae pronto su descanso,
que repartir el pan de tanto gozo,
que son las estaciones una cosa
sencilla de pasar
-flores, hojas difuntas-,
qué vuelo el corazón, cómo ya todo
encuentra su lugar en estas manos
rendidas, estas manos
de llevarnos a bien con lo de hoy:
suavemente tomar
de la cesta cerezas, y encontrarnos
con la fruta pelada,
con que hay un mediodía en la justicia.



CANTO XXVI

A quién le cabe duda de que fueron
obedientes las aguas del Mar Rojo,
¿no se abren aquí
-y no es menos tremendo de creer-
los pétalos de grana de una rosa?



CANTO XXIX

Ha venido a dormirse
un cabello de sol sobre el cristal.

En el vaso, el clavel
¿qué hondura le ve al agua?

Todo esto es demasiado a todas luces.

¿No veis que va a llevarnos
a alguna perdición?

                                             de “Ser el canto” Visor.