jueves, 22 de octubre de 2020

DOS POEMAS DE ALFREDO BUXÁN


 POESÍA

 

Cuando llega de pronto, la verdad sea dicha,

suelo estar distraído en asuntos menores.

Si es de noche, ajustándole cuentas al títere

del miedo. Si me roza la nuca, por ejemplo,

cuando riego las plantas, recién nacida el alba,

la cosa es más sencilla: sé que no habrá manera.

Quiero decir que sabe que tendré que rendirme.

 

Si me habla al oído ya no puedo hacer nada,

seguir sus instrucciones, tomarla por el talle

para iniciar el baile. Veo que va descalza.

Se lo digo en voz baja: me da miedo pisarte.

Su carcajada estalla como el mar en las rocas

y sé perfectamente que entonces, como siempre,

me llevará en volandas, será lo que ella quiera.

 

 

 

A LA SOMBRA DEL ÁRBOL

 

No dejes de alegrarte cuando veas que una hoja 

se desprende del árbol: parece que está muerta 

pero baila en el aire, deja espacio a la vida 

que bullirá de nuevo en la savia que duerme.

Todo tiene sentido: descubre la belleza 

que alimenta los sueños de los que ahora pasan 

a tu lado, confusos, persiguiendo una sombra.

La huella siempre nueva de lo que nunca muere. 

Apóyate en el tronco, que tu cuerpo se adapte 

a la luz del milagro que se filtra en las ramas.

Absorbe el paraíso. Contempla el movimiento 

de todo lo que vive y respira despacio

la música del mundo de la que formas parte. 


     de “Lugar de las hogueras”, 2020. Editorial Aflera

martes, 29 de septiembre de 2020

POEMA

                                 Foto de un servidor
 

EL MISMO MAR

 

PERMANECES al borde de este mar,

el mismo mar de siempre, y, con mirar incierto,

dejas que su presencia desbordante

te sobrepase; buscas salvaguarda

en los reflejos de sus aguas limpias.

 

Deseas conocer la sima de este líquido,

conmoverte con tanta magnitud,

pretendes adentrarte

en su resaca plácida y hundirte

hasta sentir que los pulmones rueguen

la llama salvadora del oxígeno.

 

Notas las marcas de la sal y el yodo

azulando la piel, sientes las recias aguas

forzando el eje de la roca, hiriéndola.

 

Cuánta violencia traen los nubarrones negros.

Mas cómo lustra el sol cuando se calcifica.

 

Persistes en tu larga ensoñación

y buscas más allá del confín último.

 

Descansa en tu razón, tu mente lúcida,

la seductora música del agua;

el vaivén de las olas te hipnotiza

y en esa cuna subes.

                                Te abandonas.

Accedes a que el pensamiento oville

mientras la tarde avanza, amarillea.

Se cuela el frío por tu introspección

pero, qué más te da, dejas que fluya,

que dentro rompa, igual que la ola rompe,

dejas entrar su fuerza desbocada

pues todo cuanto ayude a cavilar

te hace bien, reflexionas.

 

Entonces, ya al dictado, escribes algo,

palabras que te dicta el horizonte,

que a ti llegan, mezcladas, removidas,

igual que el agua de este mar bravío,

 

las juntas, las ordenas, y, así, escribes

en un papel que se presenta cómplice.

 

Mas el mar, ¿qué te dice el mar?, ¿qué escuchas

que tanto reverbera en su gran lámina,

qué dice que no puedes desasirte

de esa voz, de esa pura fantasía?

 

Escribes que es el mar de siempre, el mismo,

escribes que te interrumpió el silencio

la susurrante voz de una sirena al fondo.

Escribes ya de noche, en soledad,

que el mar no es otra cosa que un recuerdo,

un mundo decapado, que es la infancia

olvidándose,

 

escribes rebuscando en tanta agua,

comprendes que es en ella

donde la paz te aguarda, en su silencio.

 

Escribes, nada más, por escribir.

Te adentras en el mar de las palabras

completamente solo. 

martes, 22 de septiembre de 2020

POEMA DE CARLOS JAVIER MORALES


 

MAR DE INVIERNO

 

ERA a primera hora de la tarde,

en medio del silencio de la siesta.

Yo daba mi paseo de los sábados

frente al mar invernal de nuestro pueblo.

En la roca más alta

un hombre de mi edad (¿o era más joven?)

comía ante la furia de las olas,

mirando al mar, mirando lo imposible.

 

Yo no lo conocía,

pero sentí la urgencia de advertirle

que era muy peligroso ¡una locura!,

bañarse en esas aguas.

Las olas estallaban con crudeza

bajo sus pies. Las olas le avisaban

de que el mundo, la vida,

terminan allí mismo.

 

El hombre dio un bocado

cubierto por la espuma de la ola más alta

y más violenta.

Con sus dos manos se cubrió la cara:

no sé si era la espuma o eran lágrimas

lo que quiso secarse.

 

Quise ofrecerle ayuda y otra ola

lo mojó por completo.

Pero él siguió sentado sobre la misma roca

y lo dejé allí solo.


             de “El corazón y el mar” Ediciones Rialp, 2020

 

 

jueves, 17 de septiembre de 2020

POEMA DE JOSÉ LUIS PARRA

ORACIONES INÚTILES

 

NUNCA más cerca del perdón me encuentro

que cuando inicio con pasión

el poema.

Y nunca me atormenta más la culpa,

el hedor de la herida,

que cuando finalizo ilusionado

un poema, un poema más,

ese poema inane

y desvalido que desvela

la estéril oración que no me salva.


de “La hora del jardín” Selección y prólogo de Susana Benet. Editorial Renacimiento, 2020.

 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

POEMA DE MIGUEL D´ORS

 

CANTO

 

QUÉ canto ese que viene del fondo de los robles,
tan encendido y puro, tan punzante
en el alma; paisano de lo eterno
como el que San Virila oyó una vez
en los bosques de Leyre, en un minuto
que concentró tres siglos.

                                           ¿Qué garganta
regala al Universo, esta mañana
del año 2012, desde el Monte da Tomba,
este torrente de belleza, esta
melodía dorada y de líneas redondas,
líquidas, imposible de enjaular en palabras?
¿Mirlo, jilguero, ruiseñor? -Anónimo;
y seguro que no le importa nada:
él solo quiere ser canción; entrega
todo su ser a este caudal de música,
sin preguntarse para quién, cumpliendo
sin tristeza ni gozo
su cometido en este momento de este bosque,
momento del que yo también soy parte,
con mi silencio y mi deslumbramiento.

 

Este minuto de oro
no lo repetirá ningún youtube;
no quedará de él ninguna grabación
-ni siquiera un apaño con recursos caseros-;
tan solo el testimonio incapaz de estos versos;
pero está en mí -ejemplar único, irrepetible,
secreto- como un hondo tesoro de belleza,
y seguro que en mí hay algo que ahora mismo
es un poco mejor por ese canto.

 

de “Poesías completas” Editorial Renacimiento, 2019.

 


sábado, 18 de julio de 2020

POEMA DE JULIA BELLIDO



El poema

 

Es un precipitarse

a un abismo de sed que nunca cesa

y al que vamos ardiendo.

 

Es como un arañazo

o una puñalada.

El aguijón, de pronto, de una abeja.

 

Un chupito de vodka

en una madrugada de verano

donde ya no esperabas

encontrarte con nadie.

 

Y es a la vez tan breve,

y resulta tan simple

como un cuenco de agua que se vuelca.


de "Hojas de Ginkgo" Poesía al Albur-Cypress Cultura, 2020

 

 


sábado, 11 de julio de 2020

POEMA DE BASILIO SÁNCHEZ



LA poesía no explica ni argumenta,

la poesía sólo llama a las cosas.

 

El poeta no es otro

que el que entra de noche en una habitación

y permanece inmóvil

frente a una oscuridad

a la que poco a poco consigue acostumbrarse.

 

El que asiste en silencio

al nacimiento humilde de las formas

que comienzan de pronto a definirse,

a adquirir su certeza,

su individualidad.

 

El inundado

definitivamente por aquello

que, llevando en su seno la lumbre del sentido,

es capaz de ofrecerle su presencia,

la posibilidad de su secreto.

 

La poesía es el oficio del espíritu.

En las casas de los acantilados,

en medio de la noche,

brilla sobre la mesa de los viejos buscadores de conchas

la aguja de la sal.

 

de “He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes” Editorial Visor, 2019


jueves, 23 de abril de 2020

POEMA DE JOSÉ HIERRO




ALUCINACIÓN

AMANECE. Descalzo he salido a pisar los caminos,
        a sentir en la carne desnuda la escarcha.
¡Tanta luz, tanta vida, tan verde cantar de la hierba!
¡Tan feliz creación elevada a la cima más alta!
Siento el tiempo pasar y perderse y tan sólo por fuera de mí se
        detiene.
Y parece que está el universo encantado, tocado de gracia.
¡Tanta luz, tanta vida, tan frágil silencio!
¡Tantas cosas eternas que mellan al tiempo su trágica espada!
¡Tanta luz, tan abiertos caminos!
¡Tanta vida que evita los siglos y ordena en el día su magia!

Si la flor, si la piedra, si el árbol, si el pájaro;
si su olor, su dureza, su verde jadeo, su  vuelo entre el cielo
        y la rama.
Si todos me deben su vida, si a costa de mí de mi muerte
        es posible su vida,
a costa de mí, de mi muerte diaria...
¿Tanta luz, tan remoto latir de la hierba...!
(Descalzo he salido a sentir en la carne desnuda la escarcha.)
¡Tanta luz, tan oscura pregunta!
¡Tan oscura y difícil palabra!
¡Tan confuso y difícil buscar, pretender comprender y aceptar,
        y parar lo que nunca se para...


del libro “Alegría”, recogido en “Poesías completas (1947-2002)”. Editorial Visor, 2009

sábado, 11 de abril de 2020

POEMA DE DIEGO MEDINA POVEDA




CAMBIO DE PISO

EN todas las mudanzas se nace y resucita,
cuántos recuerdos van a la basura,
nos llevan de la mano a otros momentos,
pero un impulso misterioso logra
-en un alarde estoico
o simplemente por desidia-
borrar las huellas de unos pasos firmes
que creímos perpetuos, pero nada
permanece…

y es en estos instantes
de hipótesis de espacios, de cintas métricas,
de imaginar cocinas donde antes
solo había un salón
con sus estanterías de escayola,
cuando emergen desnudos por la puerta
los nuevos inquilinos:
da igual si el hombre quiso demasiado
o si una vez el miedo inundó sus retinas,
o si ella recorrió medio mundo y ahora
quiere vivir en veintisiete metros cuadrados.
No importa -como digo-,
abunda en paradojas la mudanza,
porque mover un mueble -un simple acto- revela
un éxtasis doméstico:
en un segundo, estando de cuclillas,
levantando la cómoda en volandas,
puede ante ti pasar toda la vida,
y en ese grito interno que callamos con fuerza
hay dioses, sinestesias, melodías,
que transportan el cuerpo a otros lugares.
Imagina si ya, descalzo penitente,
evitas con tus pies mortificados
que un cajón sin soporte toque el suelo…
(No quiero ni pensar el alarido,
pero yo así –recuerdo-
también creí en Dios y en Jesucristo).

No morirás, prometo, en tu mudanza,
aunque simule el ciclo de los días,
aunque una cicatriz dibuje por tus dedos
las horas que pasaste
arrastrando lo antiguo con lo nuevo,
bautizando un olor que era de nadie
para así darle un nombre,
para que exista un mundo,
que sea vuestro mundo y se haga carne.

Después vendrán amigos, no estáis solos.
No olvidéis adquirir aquel felpudo
que da la bienvenida –es importante-,
y que al entrar se quiten los zapatos.

de “Todo cuanto es verdad”. Ediciones Rialp, 2020.


miércoles, 8 de abril de 2020

POEMA DE DANIEL COTTA




Yo dicto testamento cada noche:
dispongo mis zapatos, mi camisa,
la piel que llevo puesta
para el cuerpo que ocupe mañana mi huella en el colchón.
Le lego mis pupilas, mi garganta,
mis manos, mis heridas,
mis miedos, mis deberes por cumplir…
Y sobre toda obligación, le lego
las arcas de cariño acumulado
por quien me eligió ayer
como heredero,
que a su vez lo heredó de tantos cuerpos
y cuerpos que murieron cada noche
haciendo testamento de su amor.
Que mi heredero de mañana
no muera sin haber incrementado
en algo el patrimonio familiar.

de “El beso de buenas noches”. Editorial Renacimiento, 2020

viernes, 3 de abril de 2020

POEMA DE LUIS ALBERTO DE CUENCA



VUELVE GUILLERMO DE AQUITANIA

HARÉ un poema de la pura nada.
Tú y yo seremos los protagonistas.
Nuestro vacío, nuestras soledades
ni un solo instante compartidas, nuestro
mortal aburrimiento, la derrota
diaria, serán cosas que se encuentren
en el poema, que no será largo,
porque todo eso cabe en unos pocos
versos, tal vez en nueve nada más,
o en diez, si cuento este que lo cierra.

de “Sobre mi poesía. (1971-2018)”, 2020. Libros Canto y Cuento.

domingo, 9 de febrero de 2020

POEMA DE JOAQUÍN ANTONIO PEÑALOSA



RECETA PARA HACER UNA NARANJA

CONTRÁTESE a la primavera
para que diseñe los azahares,
es tan imaginativa la modista en velos nupciales,
sólo que trabaja unos días al año.
Los dedos de la lluvia
          esparzan dos cucharaditas de azúcar,
esponje el aire los gajos de la cúpula,
se desentienda el sol de todo el universo
para teñirle la piel con sus pinceles
         especializados en rojos,
añádase el barniz del otoño para sellar los poros,
qué envidia el pop-art y las naturalezas muertas.
         No toques aún esta naranja,
ponte primero de rodillas y adora como los
       ángeles,
fue hecha para ti en exclusiva,
       para nadie más,
como un pequeño inmenso amor
      que se cae de maduro
      que se entrega redondo.


de “Todavía hay primavera. Todavía”
Selección y prólogo de Fernándo Arredondo. Ediciones Rialp. Adonáis, 2019

jueves, 30 de enero de 2020

POEMAS DE MARIO MÍGUEZ





SORPRESA

Nunca debes buscar palabras raras
para crear sorpresa.
Es justo lo contrario:
lograr que unas palabras ya muy viejas
y en ti sencillas, claras, renovadas,
de pronto, en el poema, nos sorprendan.


CLARAMENTE

A un misterio no añadas ni problemas
ni enigmas, si lo tratas en tus versos.
Tú no oscurezcas más lo misterioso.
Tú muestra claramente ese misterio.


de “Versos aparte”, prólogo de José Cereijo. Editorial Polibea, 2019

lunes, 16 de diciembre de 2019

DOS POEMAS DE ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ



EPITAFIO A UNA JOVEN MADRE
                                       A Cristina Moreno

NO, no te sea leve la tierra en que reposas
ni tampoco tranquila. No estás acostumbrada.
Que sobre ella retumben cada día más firmes
los pasos de tus hijos y el ruido de sus risas.


FREE RIDER

ESOS poemas superprofundísimos,
que nunca tengo ganas de escribir
ni muy posiblemente fuerzas,
los han escrito, los escribirán
o quizás ahora mismo los estén escribiendo
poetas admirables.
                            Yo
no puedo más que dar las gracias, prometer
que los leeré despacio y bendecir
la suerte de que la poesía sea
un trabajo en equipo.

             de “Mal que bien”, Ediciones Rialp, 2019


martes, 10 de diciembre de 2019

POEMAS DE JOSÉ LUIS PARRA




EN PLENO INVIERNO

Nunca está más presente
la primavera,
ni la vida parece más amable
y entregada, más fértil
en dones y futuro,
que respirando el canto de los pájaros
y oyendo crecer la hierba
un buen día de sol
en pleno invierno.


ALONDRA DE CENIZA

1
Con qué salvaje
alegría me ofrezco
al resplandor,
al hachazo de luz
de este día homicida.

2
No ser materia
de dolor ni memoria.
Sólo el incendio
en su llama más alta,
alondra de ceniza.

       de “Alondra de ceniza”, edita Banda Legendaria, 2019