miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL DON DE LO ALTERABLE

                               Imagen: Eadweard Muybridge - Plate 63 



Algunas sombras
parecen disponer de vida propia.

Contrariamente a algunas vidas
que son el lastre de su sombra.
Son arrastradas por su dueño
que a duras penas puede
cumplir el compromiso ineludible
de terminar su afán notorio.

Algunas vidas
y algunas sombras son intercambiables.
La decisión del intercambio
es exclusiva del que dice ser
el propietario principal.

Algunos hombres nacen con dos sombras:
la sombra de la vida,
que a su vez hace sombra al hombre.

El modo de salir del círculo
es dibujando sombras de un color
más blanco que lo blanco.

Para que ella no sea quien nos mueva.

Para que no seamos
la sombra propia de nosotros.
Para que quede así parejo el mundo.
Un mundo que es la sombra de otro idéntico.

4 comentarios:

Micaela dijo...

Como siempre muy ingenioso José Antonio. Estoy leyendo tu libro poco a poco para saborearlo y digerirlo lentamente. Un fuerte abrazo.

José Antonio Fernández dijo...

Gracias Micaela, por tus palabras, y tu lectura.

Un abrazo fuerte!

SUSANA BENET dijo...

¿Movemos a la sombra o nos mueve ella? siempre planteando cuestiones que nos inquietan, y de un modo poético.
Gracias,

José Antonio Fernández dijo...

Gracias a ti Susana.