jueves, 9 de junio de 2022

POEMA

                                              Foto de Rita Bernstein
 


MUNDO INTERIOR

 

SUPÓN que estás en una playa virgen

de arena blanca,  azul turquesa el agua.

Te encuentras a la sombra.

A donde mires ves

la luz que se entrevera tras las nubes.

Por suponer, supón que en este sitio

no hay nadie que presencie lo que tú,

que sigues admirando esta acuarela.

Supón que tu mirada siempre ávida

de signos interiores

se fije en lo concreto,

en algo nebuloso sucediéndose

de dentro de las aguas, y te fijas

entonces en sus formas de sirena,

que te llama, que insiste en su reclamo.

Supón, así, que aceptas su insistencia

sabiendo del peligro de estas aguas,

y vas, y mientras vas

las aguas se te cierran engulléndote

y tú no te resistes pues bien sabes

que es todo un suponer.

Entonces coges un papel y un lápiz

y esa suposición la plasmas íntegra

en un poema que ha nacido en tanto

mirabas más allá del horizonte,

ese mundo interior

que surge tras buscar en los confines

las cosas que descansan sosegadas

en lo recóndito, en lo que es secreto.

viernes, 18 de febrero de 2022

POEMA DE ANTONIO MORENO


 

LA ZARZA ARDIENTE

 

Como en aquel principio,

cuando creía yo -tan joven era-

que todo comenzaba y acababa;

igual que entonces,

tan sólo cabe hablar acerca de este fuego,

acerca de esta hoguera inagotable

en cuya combustión todas las vidas

-cada nombre añadido,

cada nueva existencia-

vienen a ser carbones,

misteriosa resina,

ramas partidas, leves,

cortos, exiguos trozos de madera.

 

No existe, no conozco, nunca he visto

mayor verdad que el brillo sin pausa de esta lumbre.

 

Tan sólo importa el fuego,

este fuego voraz

donde arde el día,

que calcina las noches

lo mismo que sus seres y las olas

y el oído que ahora, en este instante, las escucha.

 

Porque después de tanto, consumida

la mayor parte de mis horas,

noto con claridad que me hallo ardiendo

en esta llamarada,

que soy crepitación,

arte y parte del fuego inextinguible,

pues yo también sin duda soy de fuego,

y todo cuanto digo,

cuanto he querido ser en este mundo,

mis actos redentores, mis palabras

-que nunca fueron mías-,

la conciencia,

el amor que me lava, los afectos,

todo ha sido carbón, tributo y dádiva,

la suma de una llama

en este gran incendio.

 

De “Lo inesperado” Editorial Renacimiento, 2022

miércoles, 26 de enero de 2022

DOS HAIKUS Y UN TANKA DE SUSANA BENET


 Aquella rama

que corté del naranjo,

aún perfuma.




Al recoger 

la camelia del suelo,

se deshojó.




Mientras mis ojos 

contemplan el sereno

vaivén del mar,

siento otro mar que rompe

con furia en mi interior.




De "Amiga de la calma". Editorial Polibea, 2021

miércoles, 12 de enero de 2022

DOS POEMAS DE CARMELO GUILLÉN ACOSTA


 

MI ÚNICA CERTEZA

 

ME podré equivocar en fechas, en augurios,

en los nombres de plantas que engalanan mi patio;

en aquellos lugares que casi no recuerdo

pero que siguen siendo bellos en mi memoria;

en cuestiones diversas que me surgen de pronto

e intento resolver de la mejor manera,

en un sinfín de cosas en fin, y en si me doy

lo suficientemente como para sentirme bien;

sin embargo, convengo en que no yerro nunca

cuando escucho al silencio y me dejo llevar

de sus sutiles toques de sus corazonadas,

de esa ansia continua con que acojo el deseo

de no perder jamás mi afán contemplativo.

 


LA VERDAD DE ESTE MUNDO

 

PORQUE un simple detalle justifica

la verdad de este mundo, nada quiero

sino seguir así fiel a lo nimio,

a la palpitación de lo diario,

a dejarme llevar por la costumbre

de una vida normal, igual que siempre.

Que nada, sino hendirme en la materia,

deseo más, ni nada se me hace

más propio que este ver cómo la vida

me impele a darme a las pequeñas cosas,

a su respiración sencilla y frágil,

a su necesidad; darme de lleno

a tantas poquedades: mi grandeza.

 

    De “En estado de gracia”. Editorial Renacimiento, 2021

 

lunes, 1 de noviembre de 2021

DÍA DE DIFUNTOS

                                     Foto de un servidor


EL CIPRÉS

 

EN cuanto las campanas de la iglesia

repiquen al compás de un corazón

que se nos fue -aunque su latido exiguo

persista en un bombeo infructuoso-,

sabrá el ciprés que en un instante apenas

un deambular de almas apagadas

vendrá arrastrando a paso corto y lánguido,

en susurros, sus cuerpos fatigosos

por la senda que llega al cementerio.

Hará un receso el séquito a los pies

del árbol servicial que, dócilmente

y atento al sentimiento colectivo,

inclinará su tronco, honrará al cortejo,

mostrando así su más sentido pésame.

 

Pero no mira nadie a este ciprés.

Pasan de largo. Piensan en sus cosas.

 

Es tal vez miedo más que reverencia

la marcha cadenciosa de la gente

parapetada tras el frío féretro.

 

Qué culpa tengo yo, murmuran todos.

 

Socavan cada tarde las campanas

la hondura del vació que la muerte

deja en los vivos. Siempre resonando.

Es como el retumbar de una cadencia

que no termina nunca. Es un suplicio.

 

Cuando la comitiva pasa justo

delante de su persistente sombra

dice el ciprés bien claro, a su manera:

tranquilos, no sufráis por el muerto;

custodio este lugar, soy su guardián

y os digo que no hay noche que no escuche

entretenidas charlas, chistes, risas

tras esos muros que os parecen lúgubres.

 

Pero no atiende nadie a este ciprés.

 

Absortos como están siguen su marcha

sin levantar la vista más allá

del polvo que sus peregrinos pies

levantan al andar ensimismados.


domingo, 8 de agosto de 2021

POEMA

                                      Foto de un servidor


LA MERA POSIBILIDAD


ES bello y a la vez mira que es triste

contemplar la negrura de la noche

desde esta playa cuya orilla siento.

 

Ni un ápice de brisa me acompaña.

 

Es este agosto y desde este mar calmo,

es el calor que cubre de ceniza

cualquier atisbo de expresión sincera

lo que en verdad embellece este lugar.

 

Qué hermoso es y mira

que es triste estar aquí,

como esperando

a que algo suceda,

y no sucede nada.


Tan solo mi presencia rompe el óleo.

 

Qué bella es esta espera y a la vez

mira que es triste

la vaga expectativa

del acontecimiento.


martes, 6 de abril de 2021

POEMA DE JAN TWARDOWSKI


 

Todo de otra manera

 

      Porque Dios resulta tan claro que nada nos explica,

porque saberlo todo supone no aclarar nada;

por todo ello, las causas del sufrimiento simplemente se desconocen,

y tan evidente se vuelve su sinrazón, que han de ser por entero genuinas

todas esas lágrimas que, cual lechones, corretean por los rostros.

Porque los amores son tan hermosos que siempre resultan imposibles,

a pesar de las cartas de siempre y de los susurros vertidos sobre la página en blanco,

a pesar de los encuentros que conducen sucesivamente a lo desconocido,

a pesar de la felicidad que de improviso se relame como un ternero,

a pesar de esa muerte tan puntual que siempre llega a destiempo,

aunque ya se sabe que es la muerte la que salva al amor de morir.

Y restan aún las viejas cancelas que se abren a todas partes y a ninguna,

junto a las cuales en alguna ocasión esperaste lo que finalmente no vino:

el perdiguero que quería ofrecerte su pata para siempre,

la mariquita que anunciaba que al final no habrá guerra.

 

Pero Dios lo conoce todo mejor que nadie, es decir, de otro modo,

y si en ocasiones satisface nuestros ruegos, es sólo para avergonzarnos.


        de “Antología poética” Ediciones Rialp, 2009         

miércoles, 3 de marzo de 2021

POEMA DE SUSANA BENET


LA FLOR PÚRPURA

 

ASOMADA al abismo, una flor púrpura

crece inocente, solitaria,

ajena a la dureza de las rocas,

a la ardiente aridez que la rodea.

 

Centellea en sus pétalos el sol

y febriles insectos sobrevuelan

la espléndida corola, ese rostro infantil

que tímido se inclina.

 

Tan pequeña y humilde y, sin embargo,

al fondo del abismo, el poderoso mar,

tendiéndose en sus pies,

con su elevado canto la acompaña.

 

de “Falsa primavera”, 2021. Editorial Libros Canto y Cuento.

 

 

sábado, 28 de noviembre de 2020

POEMA DE DIEGO ROEL

 

LA FIESTA

(Primavera de 1408)

 

QUE seas siempre para mí como el rocío,

como los lirios del campo, como los árboles silvestres.

Que en mi boca seas siempre

más dulce que el fruto de la higuera.

 

Porque antes de verte

yo era una voz que clamaba en el desierto:

¿de dónde vendrá mi auxilio?

Mis días eran como los del caracol que se desliza y pasa.

Mis días eran esfuerzo y tristeza.

 

Antes de verte

yo alzaba los ojos a las montañas y gritaba:

¿dónde estoy?

 

Entonces llegaste como llega puntualmente

la lluvia que riega el suelo,

la nieve que cubre los campos de Rusia.

 

Que en mi vida seas siempre

vapor que sube de la tierra,

mano que esparce la semilla,

aguacero.


       de “Andréi Rubliov”. Ediciones Rialp, 2020



martes, 17 de noviembre de 2020

DOS POEMAS DE FABIO MORÁBITO


 

MUDANZA


A fuerza de mudarme

he aprendido a no pegar

los muebles a los muros,

a no clavar muy hondo,

a atornillar solo lo justo

He aprendido a respetar las huellas

de los viejos inquilinos:

un clavo, una moldura,

una pequeña ménsula,

que dejó en su lugar

aunque me estorben.

Algunas manchas las heredo

sin limpiarlas,

entro en la nueva casa

tratando de entender,

es más,

viendo por dónde habré de irme.

Dejo que la mudanza

se disuelva como una fiebre,

como una costra que se cae,

no quiero hacer ruido.

Porque los viejos inquilinos

nunca mueren.

Cuando nos vamos,

cuando dejamos otra vez

los muros como los tuvimos,

siempre queda algún clavo de ellos

en un rincón

o un estropicio

que no supimos resolver.

 


CORTEZA

 

De niño me gustaba

desprenderla,

limpiar el tronco,

dejar al descubierto

la verde urgencia

de otra capa,

sentir abajo

de los dedos

la rectitud del árbol,

sentirlo atareado

allá en lo alto,

en otro mundo,

indiferente a mis mordiscos,

capaz de sostenerse

sin corteza,

capaz de reponerse

de cualquier ofensa.


         De “Ventanas encendidas” Editorial Visor, 2012




jueves, 22 de octubre de 2020

DOS POEMAS DE ALFREDO BUXÁN


 POESÍA

 

Cuando llega de pronto, la verdad sea dicha,

suelo estar distraído en asuntos menores.

Si es de noche, ajustándole cuentas al títere

del miedo. Si me roza la nuca, por ejemplo,

cuando riego las plantas, recién nacida el alba,

la cosa es más sencilla: sé que no habrá manera.

Quiero decir que sabe que tendré que rendirme.

 

Si me habla al oído ya no puedo hacer nada,

seguir sus instrucciones, tomarla por el talle

para iniciar el baile. Veo que va descalza.

Se lo digo en voz baja: me da miedo pisarte.

Su carcajada estalla como el mar en las rocas

y sé perfectamente que entonces, como siempre,

me llevará en volandas, será lo que ella quiera.

 

 

 

A LA SOMBRA DEL ÁRBOL

 

No dejes de alegrarte cuando veas que una hoja 

se desprende del árbol: parece que está muerta 

pero baila en el aire, deja espacio a la vida 

que bullirá de nuevo en la savia que duerme.

Todo tiene sentido: descubre la belleza 

que alimenta los sueños de los que ahora pasan 

a tu lado, confusos, persiguiendo una sombra.

La huella siempre nueva de lo que nunca muere. 

Apóyate en el tronco, que tu cuerpo se adapte 

a la luz del milagro que se filtra en las ramas.

Absorbe el paraíso. Contempla el movimiento 

de todo lo que vive y respira despacio

la música del mundo de la que formas parte. 


     de “Lugar de las hogueras”, 2020. Editorial Aflera

martes, 22 de septiembre de 2020

POEMA DE CARLOS JAVIER MORALES


 

MAR DE INVIERNO

 

ERA a primera hora de la tarde,

en medio del silencio de la siesta.

Yo daba mi paseo de los sábados

frente al mar invernal de nuestro pueblo.

En la roca más alta

un hombre de mi edad (¿o era más joven?)

comía ante la furia de las olas,

mirando al mar, mirando lo imposible.

 

Yo no lo conocía,

pero sentí la urgencia de advertirle

que era muy peligroso ¡una locura!,

bañarse en esas aguas.

Las olas estallaban con crudeza

bajo sus pies. Las olas le avisaban

de que el mundo, la vida,

terminan allí mismo.

 

El hombre dio un bocado

cubierto por la espuma de la ola más alta

y más violenta.

Con sus dos manos se cubrió la cara:

no sé si era la espuma o eran lágrimas

lo que quiso secarse.

 

Quise ofrecerle ayuda y otra ola

lo mojó por completo.

Pero él siguió sentado sobre la misma roca

y lo dejé allí solo.


             de “El corazón y el mar” Ediciones Rialp, 2020

 

 

jueves, 17 de septiembre de 2020

POEMA DE JOSÉ LUIS PARRA

ORACIONES INÚTILES

 

NUNCA más cerca del perdón me encuentro

que cuando inicio con pasión

el poema.

Y nunca me atormenta más la culpa,

el hedor de la herida,

que cuando finalizo ilusionado

un poema, un poema más,

ese poema inane

y desvalido que desvela

la estéril oración que no me salva.


de “La hora del jardín” Selección y prólogo de Susana Benet. Editorial Renacimiento, 2020.

 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

POEMA DE MIGUEL D´ORS

 

CANTO

 

QUÉ canto ese que viene del fondo de los robles,
tan encendido y puro, tan punzante
en el alma; paisano de lo eterno
como el que San Virila oyó una vez
en los bosques de Leyre, en un minuto
que concentró tres siglos.

                                           ¿Qué garganta
regala al Universo, esta mañana
del año 2012, desde el Monte da Tomba,
este torrente de belleza, esta
melodía dorada y de líneas redondas,
líquidas, imposible de enjaular en palabras?
¿Mirlo, jilguero, ruiseñor? -Anónimo;
y seguro que no le importa nada:
él solo quiere ser canción; entrega
todo su ser a este caudal de música,
sin preguntarse para quién, cumpliendo
sin tristeza ni gozo
su cometido en este momento de este bosque,
momento del que yo también soy parte,
con mi silencio y mi deslumbramiento.

 

Este minuto de oro
no lo repetirá ningún youtube;
no quedará de él ninguna grabación
-ni siquiera un apaño con recursos caseros-;
tan solo el testimonio incapaz de estos versos;
pero está en mí -ejemplar único, irrepetible,
secreto- como un hondo tesoro de belleza,
y seguro que en mí hay algo que ahora mismo
es un poco mejor por ese canto.

 

de “Poesías completas” Editorial Renacimiento, 2019.

 


sábado, 18 de julio de 2020

POEMA DE JULIA BELLIDO



El poema

 

Es un precipitarse

a un abismo de sed que nunca cesa

y al que vamos ardiendo.

 

Es como un arañazo

o una puñalada.

El aguijón, de pronto, de una abeja.

 

Un chupito de vodka

en una madrugada de verano

donde ya no esperabas

encontrarte con nadie.

 

Y es a la vez tan breve,

y resulta tan simple

como un cuenco de agua que se vuelca.


de "Hojas de Ginkgo" Poesía al Albur-Cypress Cultura, 2020