miércoles, 13 de abril de 2011

AUTOBIOGRÁFICO

“Un apuesto joven al que besó en los labios con dulzura”; ese era el comienzo de mi gran obra, una novela de más de 500 páginas con las que pretendía dar el salto a la fama.
Llegada a la altura de la página 31, ese joven apuesto ya se había convertido, por arte del birlibirloque o, dicho más claramente en román paladino, en un regaña niños que siempre estaba refunfuñando pues se sabía, achaques propios de la edad, imposible de terminar sus últimos días en un apacible y discreto índice final.

12 comentarios:

Maite dijo...

Me ha gustado ese final de discreto índice final. Bien narrado. Un abrazo grande.

trapecista dijo...

es lo que pasa, la imaginación está llena de buenas intenciones; pero al escribir todo se vuelve complejo y pesado....los personajes se resisten con uñas y dientes a que los encierres en un papel... sin la suficiente motivación (casi inexistente en estos tiempos) raramente logramos terminar nada decente

Paloma Corrales dijo...

Como la vida misma en muchas ocasiones.

Un beso grande.

claudia dijo...

Algunos personajes tienen vida propia y se van volviendo maaalos.

Miguel dijo...

Real como la vida misma. Supongo que es lo que nos pasa a la mayoría de nosotros.

Al principio todo son buenas intenciones que según va pasando el tiempo, o van pasando los palos, se van olvidando o quedando atrás.

Saludos

emmagunst dijo...

Refunfuñar te sale muy muy bien! Un beso

luis dijo...

Somos aquello que hacemos y no lo que pensamos. ¿Cuántos sueños se quedan en la pagina 31?
De cualquier modo se puede ser feliz siendo, que en definitiva es lo que importa.
Saludos.

Princesa115 dijo...

Las ideas de agolpan y los personajes también, pero huyen de nuestra mente sin pedir permiso y nos dejan algo desanimados.
Suele pasar hasta en las mejores familias.

Un abrazo

Suntphoto dijo...

Cuantos grandes planes se quedan a medias !!!

Perfecto dijo...

Lo suficientemente breve como para darnos idea de la futilidad de los propósitos humanos.

Un abrazo.

Carolina dijo...

Triste es cuando el personaje envejece, pero más triste es cuando se marcha con otro autor.
Un micro redondo, me gustó mucho

Laura Gómez Recas dijo...

Estupendo. Tremendo en su cortedad, como debe ser.

Un abrazo,
Laura