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miércoles, 10 de abril de 2019

POEMA DE ANTONIO MANILLA




MANZANO

Por el techo fantasma de la casa
se cuela el firmamento. El viento enfila
escaleras, pasillos: su susurro
de navaja apresura el canto del mochuelo.

La luna se demora en las estancias
que fueron comunales, encendiendo
un reguero de vida en los objetos,
metales oxidados por la lluvia
que penden de unos clavos que no venció la edad.

El suelo de madera está podrido y cruje
a cada leve avance, por las luces vacías
penetra muy intenso el olor de un manzano
que alguien plantó hace mucho y respira invisible
con las ramas dobladas por los frutos.

Un día ese frutal,
cuando no estés ya tú, continuará
aligerando con su aroma el mundo,
enfrentando a la grave noche el leve
imperio de hermosura
de cuanto existe opuesto contra el tiempo.

Sobrevivió a los hombres, perdurará a los muros
y dará fe de vida, entre ortigas y polvo,
más allá de tu ruina,
de que una vez aquí se alzó esta casa
piedra a piedra erigida por los tuyos.


      de “Suavemente ribera”, Editorial Visor, 2019


lunes, 10 de julio de 2017

POEMA DE ANTONIO MANILLA

MATA

ES TANTO como el río,
como los firmes chopos,
esa rastrera mata
que pende de la orilla
inclinada hacia el cauce,
en hermoso equilibrio
a punto de romperse.

Oculta sus raíces,
no es honda, sino ancha,
tiene las hojas duras
y florece a destiempo.
Ni las cabras la quieren.
Pero cuando el deshielo
arrambla en su avenida,
sujeta las riberas,
las mantiene en su sitio.

Por ella, el río es río
todas las primaveras.

            de “El Lugar en Mí”; edita, Reino de Cordelia, 2015

domingo, 25 de junio de 2017

DOS POEMAS DE ANTONIO MANILLA


INSTRUMENTOS DE PRECISIÓN

El imponente plan del universo
cifrado en la eclosión de una semilla.

El calor de una estrella
alrededor del tallo de una rosa
sitiada por la nieve.

El espacio vacío
en las ramas de un chopo despojado
por el aire del otoño.

La ingravidez de los vilanos,
el frío de una ausencia,
el mismo azul del cielo en unos ojos,

con instrumentos tan precisos, ciegos.




BROZA

Parquedad de las cosas cuando mueren
en los campos de otoño, dejándose arrastrar
como un ahogado. Gualdas, grises, pardas
hojas que en la tormenta
se dan al viento sin quejumbre alguna.
Páginas arrancadas al libro de la vida
que en nada cambia su argumento, en nada.
Arderéis en las eras o en lenta pudrición
fecundaréis la tierra, humilde broza.


                                 de “Broza”, Editorial Pre-Textos, 2013