sábado, 22 de noviembre de 2014

ANTONIO CABRERA



LUGAR DE RUISEÑORES

Está junto a una fuente. No es secreto.        
Un barranco con zarzas, con aliagas,
con rosales silvestres, con adelfas.    
Es un espacio donde el tiempo esculpe        
un bronce vegetal exacto y limpio.   
A ese lugar retornan por abril
los ruiseñores, y abren de inmediato 
en la floresta su diálogo nocturno     
sobre intactas verdades misteriosas, 
en un idioma lleno de razones          
que son un raro compromiso y son   
al mismo tiempo hipnosis y soberbia.           

No he vuelto a ese lugar. Lo guardé un día  
en el firme paisaje de mi mente        
donde el cielo pensado está cubriendo         
la misma luz difícil, el prodigio        
de la fidelidad que lo impalpable     
a veces establece con lo grávido,      
con lo real, con lo que el aire mueve.

Allí también puedo escuchar el canto,          
la conjetura ardiente que medito.
                                         
                                      de “En la estación perpetua” Visor


UNA POÉTICA

EN las flores de jara
he visto que se esmeran,
bajo el foco
de mayo,
insectos diminutos
cuya obsesión
conmueve.

Yo me acerco a mirarlos,
con fijeza también,
y entonces
parece que libara,
de silogismos como estambres,
pequeñas conclusiones.

Esos escarabajos ínfimos
se cubren
de abstracción.

Y quedan en la luz
minucias
de mis razonamientos.

De luz y de abstracción
está rodeado
todo.
                                      
                                     de “Piedras al agua” Tusquets