lunes, 1 de febrero de 2010

LLUEVE HASTA DE LADO




Todas las llamas devoran hombres. Y todos los hombres tienen las vísceras asustadizas.

Todos los dioses tienen los pies descalzos, planos, como una dimensión. Solamente cuando son preguntados se les descubre el cuerpo de virus, mientras, su trono se afianza de dádivas y de hiedras.

Amor de ardientes pupilas, esconde tu crin asequible. Este viento que sopla trae polvo y cartílagos.

Nunca esperéis nada de un bebedor de vino. Tienen un aliento que cautiva y la destreza del envolvimiento.

No esperéis nada de un libro sin autor conocido. Lo más que sería es literatura.

Y esos que prometen, sin cuerpo, ni firma, ni contrato, esos invisibles de precaria existencia que dicen palabras en boca de otros, esos que se acomodan en cualquier fluido, tienen elementos volubles y cautivadores que, como el humo, se adaptan a cualquier botella.

No esperéis nada del que os prohíbe. Seguro que una manzana nunca os desmerece pues, al fin y al cabo, tiene la corteza más asequible.

No esperéis tampoco caminos barridos de tierra y polvo, pues su luz sería cegadora. Espacio candente que os desdibuja, vuestras sombras, allí, serían puntiagudas.

¡Amor de árbol caído!, no sucumbas. Tu huella sigue despierta bajo el olivar y el viento trae mensajes profanos que te interfieren.

¡Ay, amor inverosímil!, deja correr tus quietas aguas. Verás como tus prisas se despiden, como tus fuentes te saludan.

Verás como nace un potro en la propia estrechez de un alambre.


4 comentarios:

Suntphoto dijo...

A veces los imposibles se hacen realidad y lo que perseguimos no es realidad, sino imposibles.

Luis dijo...

No esperes a que caiga la tarde para extender tu cadena de letras espesa, dura, asimétrica. No esperes y continúa creando sin razón aparente pero, con cuchillos de filo certero. Como hasta ahora. Un verdadero placer pasar por aquí.
Un saludo

salvadorpliego dijo...

Wowwwwww.. Ese cierre es de antologia. Te lo aplaudo.

Un fuerte abrazo.

José Antonio dijo...

Gracias, Santi, Luis, sé bienvenido, Salvador.
Un lujo teneros pr aquí.