martes, 15 de diciembre de 2009

CUENTO DE NAVIDAD




Nada más mirar la postal reconoció su letra. Feliz Navidad, ponía; sin duda era de aquella chica adolescente que tanto amó y nunca acabó de olvidar. Ya pasaron más de 30 años y el recuerdo seguía igual de vivo y su imaginación empezó a dibujarle historias, todas con final feliz; tan cegado de amor estaba que decidió acudir a la dirección de la postal y felicitarle la Navidad en persona. Lástima que no se fijara en el matasellos, donde hubiera sabido la fecha en la que fue enviada y hubiera aprendido que todos los detalles, por insignificantes que parezcan, cuentan.

8 comentarios:

Suntphoto dijo...

Muy interesante, es el problema de las ideas preconcebidas, uqe casi siempre nos acaban decepcionando.

psique dijo...

A veces se nos escapan detalles definitivos.

Eso sí, el amor no entiende de matasellos... es lo que tiene. Es ciego, ¿no lo recuerdas?.

Un beso

Psique

Segis dijo...

¡Joer, pos pondría una reclamación en el servicio de correos, no!

Oye, no es por mal meter pero con ese título... ¿No tenían que haber salido tres fantasmas con bonobus, un ricahón usurero y una tumba, o algo así?

Bueno, en cualquier caso...

¡Feliz Navidad!

Un abrazo,

Segis

José Antonio dijo...

Santi, eso de la decepción, ¿no lo dirás por algo relacionado conmigo?¿no?¡¡dii!!
Ya nos veremos y hablaremos.

José Antonio dijo...

En eso del amor, quedarse ciego es peligroso; siempre hay que dejar algún resquicio donde pueda entrar la luz. Yo me conformo con quedarme sólo tuerto.
Un fuerte abrazo, Psique, envuelto, ya, en ambiente navideño.

José Antonio dijo...

Segis, sabes que hay algunas reclamaciones que ni las leen, van directas a la papelera. El título de Cuento de Navidad ya sé que no es muy acertado, pero si pongo Microrelato de Navidad es que no lo lee nadie.
¡¡Feliz Navidad!!!

aniki dijo...

El amor nos deslumbra y no nos deja ver con claridad, pero en algunos casos, errores de ese tipo han dado buen resultado.

Feliz Navidad, y un beso enorme. Aniki.

José Antonio dijo...

Bueno, Aniki, el destino siempre es incierto y a veces un error como ese te puede salvar de una mala experiencia, pero como le preguntes al pobre hombre de la carta te dirá que quiere correr ese riesgo.
Otro beso para ti y mucha felicidad en estos días.
¡¡Feliz Navidad!!!