martes, 17 de noviembre de 2009

VENDEDORES DE HUMO



Quién puede verlos.
Esa frente y ese temblor de labio,
como en una mala siesta.

Quién puede dibujar esas figuras de agua,
sin apartar el crin de los ojos.
El horizonte acaba justo al final del lóbulo.

Amanece despacio
y las brumas se van levantando
y los interrogantes no se mueven.

Y quién puede buscar intuiciones,
donde sólo hay presencias asustadizas,
rostros sin traza y baúles llenos de sombras sin cara.

Cómo baja el mercurio
y cuánto discurso arrastra su fuerza.
En sus orillas,
las palabras se escaman y se secan,
como piel de culebra.

Y cuántos ángeles labrándonos la piel,
buscando nuestra pupila con sus aguijones de abeja obrera.
Tienen dedos angulosos
y alas de superstición
y un garfio transparente donde quedan arponados los más desvalidos.

Cuánta anestesia en el colirio
y cuánta manta de fibra de nieve.
Y la verja cada vez más alta
y el aire ya seco y sin canciones.

Y cuántos ojos sin cuerpo,
buscando a ese personaje,
a ese aprendiz de dios
que viste trajes de humo en este mundo de tanto viento.

10 comentarios:

Suntphoto dijo...

Fiel a tu definición, esto debe ser Poesía

Clara Schoenborn dijo...

Excelente poema José Antonio. Me ha encantando dos veces. Cuánto disfraz se apodera del humano y lo manipula para hacerlo su materia prima de engaño. Bravo. Un abrazo.

José Antonio dijo...

Ja, ja, ja, amigo Suntphoto, que leches, Santi, hay que ser fieles a lo que dejas escrito, siempre de cara a la galería, despues puedes pensar otra cosa.
Saludos. Ah, queda muy feo decirlo pero te he reconocido por la foto.

José Antonio dijo...

Amiga Clara, te agradezco tu comentario doblemente. Hay cada elemento seudocientifico-filosófico-espiritual, que es para salir corriendo.
Un abrazo.

Pilar Gorricho. dijo...

Excelente poema amigo José Antonio.
Lexico y metáforas inmejorables.
Me ha encantado visitarte ,tal y como te dije que haría.
muchas gracias por este alarde de buena poesía de la que que haces gala.
felicidades y un beso con respeto y mi admiración.

José Antonio dijo...

¡Que grata sorpresa! Pilar. Bienvenida a este humilde Blog, que con esfuerzo voy llenando. Todo esto es nuevo para mí, pero la experiencia es enriquecedora pues siempre se aprenden cosas nuevas.
Agradezco mucho tu visita y tus palabras.
Un abrazo.

José Antonio dijo...

Pilar, como sé que eres gran amante, además de gran escritora de poesía rimada, me tomo el atrevimiento de copiarte dos Blogs de dos compañeros de letras, que considero de calidad y en los que estoy seguro disfrutarás con su lectura, pues el mío como ves tiene poco donde cogerse.
http://segisblog.blogspot.com/
http://gustavopertierra.blogspot.com/
Un abrazo de nuevo.

psique dijo...

Las incoherencias recalcitrantes de las posturas oficialistas hacia las verdades reveladas y los manidos golpes de pecho del buenismo episcopal me apartaron de la paz y el consuelo que la fe se supone que aporta a quién la profesa. Pero he de reconocer que el silencio benéfico del retiro con olor a incienso y cera de alguna callada capilla incita a la oración ¿con Dios? ¿Por qué no?. Con Dios, o con uno mismo.

Tal vez es encontrarse en lo callado. Ese reposo que el espíritu embebido en ajetreos y en distorsionantes ecos de vacíos predicados anhela fervientemente... y ese olor a cera... ¿Por qué velas?. Siempre velas. En el recogimiento... ¿qué significado asume el cirio como elemento presente siempre en el culto? Recordatorio del alcance purificador del fuego. O tal vez reminiscencias de pretéritas vidas olvidadas en el principio de los tiempos. O simplemente el confirmar como se consume la vida, como se consume la callada existencia que en él se refleja. Un consumo que nos lleva irremediablemente hacia... ¿hacia dónde?... ¿hacia Dios?. Acaso sólo hacia la nada. O hacia la plenitud de uno mismo; ser uno mismo propio dios y embajador de la divinidad en los tiempos eternos... acaso...

Siento que el excesivo escepticismo me aleja de más de una gloria. O al menos, de esa paz que acompaña al que se desprende y se entrega al consuelo que, dicen, cuentan, otorga la oración profunda. En mis meditaciones ando perdida, tal vez orando a algún Dios inconcluso. Necesito crearlo para acallar mis misterios... o mejor, necesito olvidarlo para no sufrir más sus misterios...

Un beso

Psique

psique dijo...

Perdona por las meditaciones, en alto, de esta agnóstica a la que le cuesta creerse las "verdades" que le imponen cuando detrás de ellas los argumentos huelen a escasos...

Un beso.

José Antonio dijo...

Me ha gustado mucho tu extenso y bien argumentado comentario, amiga Psique.
Yo como soy menos prodigo en palabras, pues copio y pego algún haiku que recupero de mis archivos, que aunque no cumplen en absoluto la reglas que te dije en el anterior comentario de los haikus, pero bueno, ahí quedan:

Cuántas estrellas
entre la nebulosa.
Dioses de barro.


Mundo sin dioses.
En un mundo lejano
¿será posible?


Si yo me muero
¿se renueva mi cuerpo?
¿sigo viviendo?


¿Dios es presente?
Pregunta sin respuesta.
Eco del eco.


Si sí que estás,
cuando te necesito,
¿por qué no vienes?

Hablando ya de forma más prosaica, pues entiendo tu punto de vista y muy bien lo has esplicado al decir que hay personas que necesitan creer,aunque estoy seguro que Dios, en estos momentos,sería ateo, o está en el Caribe, con Curro, pues no se le ve demasiado.
Creo que es interesante tocar estos temas pues hay que desnaturalizarlos, no son ningún tabú y cada cual con su fe pues que la utilice como le convenga.
Un abrazo y gracias por comentar temas un tanto delicados.