Foto de Feininger Lionel
Siempre a las seis en punto
suena el despertador de la mesita.
Siempre a las seis de la mañana en punto.
Cuando empiezan las sombras a marcharse.
En el momento justo en que el tranvía
sale de la cochera reluciente,
borrado ya el grafiti inverosímil.
Cuando emprende de nuevo la ciudad
el cuándo, el qué y el cómo.
Siempre a las seis, aunque las persianas
seguirán tan cerradas como siempre.
Hasta que sea de noche ya del todo.
de "Brooklyn"



