miércoles, 2 de noviembre de 2011

"El paso del General"



EL PASO DEL GENERAL

Con su paso un-dos, ahora avanza la muerte
con su paso un-dos, con su paso un-dos,
el paso que le marcan generales solemnes.

Husmean en sus mapas con reglas y compases,
señores de la guerra,
buscadores de vidas, buscadores de sangres.

De par en par los ojos
y en los ojos la niebla,
hay un niño en silencio...

Con sus muchas medallas de lata rutilante,
con su paso un-dos, con su paso un-dos.

... en los ojos del miedo,
otro niño escuchando
el reloj de su hambre.

Imponentes, deciden "hasta aquí la nación".
Luego se condecoran con su paso un-dos,
con su paso un-dos, con su paso un-dos.

Si suena la trompeta
si el tambor os convoca,
si llama el General...

La oquedad de los pechos resuena en las arengas.
Relumbran las medallas de lata rutilante
que ganan con la muerte.

... equivocad el paso,
ese paso un-dos,
ese paso un-dos...

Y la muerte, si llega con su paso, es temprana,
con su paso un-dos, con su paso un-dos.

... equivocad el paso,
ese paso un-dos,
ese paso un-dos...



(C) Francisco Álvarez Velasco
Voces:
Francisco Álvarez Velasco
María García Esperón


Más sobre el autor: "Las ínsulas extrañas"

7 comentarios:

luis dijo...

Uno de esos poemas que cortan el aliento, que dejan la huella de lo que no debería existir a que sin embargo a veces alentamos con nuestras actitudes del toso irresponsables.
Un gran poema.
Gracias por mostrarlo.
Un abrazo

José María Piñeiro dijo...

La guerra es una "solución " primitiva, pillaje disfrazado,como decía Voltaire, generación de caos.Cuánto sadismo disimulado bajo un uniforme. Recuerdos amargos me vienen de la "mili".

Francisco Álvarez Velasco dijo...

Gracias, José Antonio, por llevar el poema a tu blog.
Te cuento una anécdota que pudo ser el germen del texto. El año 1965 yo hacía milicias universitarias en el Campamento de la Granja. Por entonces el invicto Caudillo estaba intentando entrar en la OTAN. Como consecuencia de ello, llegó una televisión alemana que hizo reportajes para ver la preparación del ejército español. Entre estos reportajes se incluía un desfile por el Llano Amarillo del Campamento del campamento de milicias el día de la jura de bandera. En mi compañía y en otras los que éramos pacifistas nos pusimos de acuerdo para “equivocar el paso” en el momento de pasar ante las cámaras de la televisión alemana.

Maite dijo...

Unos versos con un ritmo perfecto, remarcados en esos pasos militares un-dos, muy bien utilizado este recurso.

José Antonio Fernández dijo...

Sí, Luis, es un poema que no deja indiferente. Igual es ese ritmo marcial que pone los pelos de punta.
José María, perfecta cita la de Voltaire y, efectivamente, es lo más sádico que te puedes echar en la cara. Por desgracia existen "entes" que saben manipular a la gente. Una guerra no la hacen sólo dos personas.
Paco, gracias a ti por esta perla. El poema tiene su miga. Y esa anécdota me recuerda otras que también realicé. Eran pequeñas pataletas que no iban a ningún lado pero era la única forma de rebeldía.
Maite,tienes razón, ese ritmo, ese ritmo.
Un abrazo a tod@s.

Javier dijo...

Por desgracia las guerras son necesarias para el avance médico y tecnológico del ser humano.
¿Acaso alguien desearia vivir aún en la época de las cavernas invocando a los espíritus por una vida infinita?.

José Antonio Fernández dijo...

No sé qué contestarte, Javier. Las guerra NUNCA son necesarias!!