viernes, 9 de julio de 2010

PAN Y CIRCO


El partido de futbol ya duraba más de un mes, pero las órdenes que recibió el árbitro no dejaban lugar a dudas. No debía, bajo ningún concepto, y hasta nueva orden, pitar el final.
Estudios internos, realizados por varios gabinetes independientes han confirmado lo previsible. Desde que dura el partido ha bajado drásticamente todo tipo de delincuencia, incluso el número de horas perdidas por huelgas ha sido casi residual hasta, cosa bastante inexplicable, los sindicatos han pedido que la reunión para la negociación colectiva se posponga al final del partido o, en su defecto, podrían llegar a firmar una pequeña bajada en los salarios, siempre y cuando la reunión no durara más de lo que dura un saque de banda.
Dice el estudio que el único efecto nocivo es el alto absentismo laboral, aunque recomienda que se asuma pues la economía nacional tiene otros parámetros, más importantes, generadores de riqueza, como esa hermandad nacida entre empresario y trabajador, incluso la mejora psicológica de gran parte de la sociedad al confiarles cierto afán de protagonismo, nacido en cada uno de los súbditos, muchos de los cuales creen ser merecedores del diploma “Entrenador del año”.
La única posibilidad con la que no se contaba en el estudio fue esa voz discrepante que en el silencio de un penalti osó decir: “¿para cuándo el pan?”, pero el jugador al que se le encomendó tan importante labor, gran profesional, erró el tiro y el balón, después de realizar una perfecta parábola, dibujada a tiralíneas, fue a parar justo al morro del bocazas, con la consiguiente algarabía y estruendosas risas, que duraron el tiempo justo y necesario hasta que el balón estuvo nuevamente en juego.
(Espero no herir sentimientos. Son simples palabras, con un cierto tono jocoso, sólo eso)

18 comentarios:

Suntphoto dijo...

Muy bien expresadas y en el momento oportuno. Eso es estar en sintonía con la situación cultural del momento y lo demás son tonterías.

Muy entretenido. No he podido parar de leerlo de principio a fin.

Paloma Corrales dijo...

Con fina ironía diría yo... ¿acaso el fútbol emboba o embota? ¡caramba qué cosas!

Me gustó ;-)

Besazo.

ufff43 dijo...

ufff pan y circo hace nada he tenido una conversación en estos términos.... y es que no entiendo nada ( o quizás lo entiendo demasiado bien)

un abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Casi sarcástico. Lo mejor: súbditos. Porque lo de la esclavitud ya no se lleva. ¿O sí? Tal vez haya que volver a quemar Roma al son de la lira de Nerón.

PÁJARO DE CHINA dijo...

Fantástico que el que pide pan reciba la pelota en la boca.

"Y el lunes posterior la gente dejó de ser buena y ya no cedió los asientos en los autobuses ni sonrió a sus prójimos en las calles ...".

La imagen es letal (¿dónde la encontraste?).

Un abrazo fuerte.

Clara Schoenborn dijo...

El hombre utiliza muchas y variadas actividades para distraer su mente de la presión que significa estar vivo. Lógicamente que algunas áreas de poder pueden sacarle ventajas, como siempre, la mayoría económicas. Pero no deja de ser en todo caso benéfico para la mente humana. Todo depende del enfoque. Un abrazo amigo y !que viva Espana!

José Antonio Fernández dijo...

Gracias.
Mariel, la imagen la busqué de la red. Tuve dudas entre esa y otra menos directa. Y, sí, al pobre discrepante mira lo que le ocurre. Yo, si me reencarno en oveja, estoy en ello, al menos quiero ser descarriada.
Abrazos a todos.

Isabel Martínez dijo...

Pues me he reído con ganas.
Y sí, hoy el fúbol es el circo de los romanos, pero de la pitanza no se sabe donde para.
Un saludo jocoso.

Bel M. dijo...

Jaja, magnífica fábula. A veces, en el arte, hay que "herir sentimientos". Autocensurarse es una traición a la literatura y a nosotros mismos.
Un abrazo, José antonio.

Micaela dijo...

La verdad es que el fútbol monopoliza a la gente, y llena buena parte de sus vidas. Estos últimos días sólo se vive el fútbol, y aunque a mi no me guste particularmente, también me estoy dejando llevar por esa "epidemia colectiva". Un abrazo.

Pedro F. Báez dijo...

¡FELICIDADES, ESPAÑA!

nuiT.·* dijo...

Existen cosas que aún no comprendo (además de la gran estupidez humana)...
Esa fórmula hipnótica del futbol es una de ellas.
Quizás tenga su lado positivo, pero no tolero cuando se pierde de vista lo más importante.
O puede que lo que creo importante, sea en definitiva, lo menos visto en este planeta.
Sí, ya sé... extremos ideales.
Pero lo siento así, y no puedo ir contra mi misma.
Buscar el equilibrio es lo adecuado.
Mirar la contracara, y escuchar todas las versiones; seguramente, algo positivo habrá.
Mientras los euros por un balón van a una minoría, muchos niños siguen con hambre.

Aghh! (puedes borrar este comentario, es que suelo ser explosiva a veces!)(ruborizada)

Besos!

TORO SALVAJE dijo...

Pan y circo.
Ahora toca la pretemporada.
Luego la liga.
Después la champions.
Y así...
Nos han de distraer.
No sea que la gente empecemos a pensar.

Saludos.

César Sempere dijo...

Me ha encantado la entrada y me encanta el fútbol.

Un abrazo,

José Antonio Fernández dijo...

Gracias a tod@s por comentar.
Es buena la ilusión colectiva pero esto me suena más a un ilusionismo colectivo.
Yo, he de decir, que no estoy muy cómodo hipnotizado.
Abrazos.

aniki dijo...

Una entrada muy interesante. El fútbol es la mayor atracción de este país y de otros muchos. La idea de alargar un partido más allá de un mes me ha hecho muchísima gracia. Muy bueno, José Antonio.

Besosssss.

José María Piñeiro dijo...

Muy bueno, José Antonio. Lo del mundial ha estado bien. Revela una necesidad de "héroes". Lástima que este entusiasmo no nos lo produzcan artistas o intelectuales hoy en día.

José Ignacio dijo...

Surreaslita el partida que un mes dura.
La capacidad de convocatoria de los "grandes eventos" tiene una cierta relación con que su periodicidad es a medio plazo y las emociones que suscita estan contenidas durante ese plazo.
Treinta un días, en julio, sería un tiempo excesivo para mantener la inmediatez de la tensión emocional.
Un elemento común con otras ocasiones es que el que piede pan se va con la boca llena (de golpes). Un saludo