domingo, 21 de febrero de 2010

LA HUELLA



Me acerco y anoto sus nombres, les tomo la huella de los dedos y las fotos de rigor, de frente y de perfil; y un día leo en la ficha, Al Capone, y me encuentro a un individuo enclenque y asustado; si es que el hábito no hace al monje, pienso, aunque nuestro nombre que estamos obligados a llevar ya nos venga tatuado de por vida y sea nuestra primera carta de presentación, y después haya que demostrar que ese nombre que nos pusieron no nos identifica.
A mí me llamaron Ansioso Pajas Mago, los muy jodidos, que ni cambiar el orden de los apellidos puedo.

7 comentarios:

Luis dijo...

Bueno y si los cambias estaras como todos. El que no se haya "maga pajas" que tire la primera piedra. Genial. Un saludo

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola!
Cosas de la vida, y no vida...

Saludos de J.M. Ojeda

psique dijo...

A mí, ya ves, de tu nombre, lo que sorprende es el ansioso ¿en qué día "cae" tu santo?. Lo digo para que no se me pase felicitarte.

Un besote, entre sonrisas.

Clara Schoenborn dijo...

Ajá...qué dilema.

Aglaia... dijo...

jaja! Complejidad y complicidad! Pobre!

Besos,

José Ignacio dijo...

Lo de ansioso no es un nombre es un adjetivo.
Un saludo

Suntphoto dijo...

el problema no és el apellido, yo creo que el tema reside en el nombre. porque cada uno que "saga" lo que quiera, pero "Ansioso".
Desde luego, el nombre nos lo ponen al azar, pero ya nos encargamos nosotros de que encaje con nuestra personalidad.