He decidido dibujar un
pájaro
y esperar a que cobre vida.
He decidido
que ese pájaro lleve en el brocal de su pico
el peso de un poema, atarle el lastre
de un fin antepasado, y aguardar
a que remonte el vuelo.
También he decidido dibujar
rachas de viento irregular, así,
si el pájaro volara,
iría hacia delante y hacia atrás,
como el revuelo inútil de una hoja
o el repaso de un índice sin orden.
Cualquier historia tiene sus renuncias.
La indecisión es la evidencia.
He decidido fabricar un pájaro
como quien recupera errores.
Así, el pico pudiera ser redondo.
Las plumas debieran ser sus manos,
el cante, mudo,
un ojo nada más, o dos no paralelos.
He decidido
saber si existe el aire.
Para ello
lanzaré el pájaro al vacío.
Irá sin alas.






