Poema visual de José María Piñeiro
Entre el final de una palabra
y el comienzo de la que sigue
queda un espacio que es de nadie.
Como un hueco, sin más, donde no hay nada.
Igual que un mar al encogerse
que va dejando conchas vacías como prueba.
O un soplo de aire respirado
que deja un tiempo a que se forme el otro.
O el hilo resistente de un collar
donde una bola enhebra a la siguiente,
y así mantiene su continuación.
Esa zona que queda oscura,
que no se ve,
que está vacía en apariencia,
es la fibra, la cuerda que recoge
como un gancho, el mensaje oculto
que permanece fuera de la frase.
Estar en esa parte del espacio,
ese medio sin aire y sin perímetro,
sin poder agarrarse a nada sólido,
es volver a un lugar que conocemos.
Aunque no se recuerde si hay salida.
Aunque,
estar en el final o en el comienzo,
en algo o en la nada,
es lo de menos, siempre que un lugar
nos lleve al otro más callado.
Aunque el camino sea todo un hueco.
Aunque ni eso siquiera sea.
martes, 31 de enero de 2012
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Esos huecos son como suspiros, no son nada, lo son todo, son la vida que se sujeta entre las palabras.
ResponderEliminarBuff... Que me hagas reflexionar a veces me gusta pero otras prefiero obviarlo...
ResponderEliminarEl comienzo de tu escrito me ha recordado a algo que decía mi hermano cuando era un niño gamberrete.
Robaba las propinas de los platos de los bares y cuando se le regañaba por hacerlo, él lo defendía diciendo que desde que el cliente deja la propina hasta que el camarero la coje, ese dinero no es de nadie jejeje
Besos
Cita
Lo leí hoy por la mañana y me recordó a algo pero no podía recordar a qué. No pude quitármelo de la cabeza, se hizo imprescindible descubrirlo. Entonces lo ví entre mis papeles, un poema que descubrí hace poco y dice así:
ResponderEliminar"...por el camino de ecos
que la memoria inventa y borra:
sin caminar caminan
sobre este ahora, puente
tendido entre una letra y otra.
Como llovizna sobre brasas
dentro de mí los pasos pasan
hacia lugares que se vuelven aire."
Es uno de los poemas más hermosos que conozco y es de Octavio Paz (es extenso, imposible traerlo todo sin abusar de tu paciencia).
José Antonio, tu poema me hace perder la noción de tiempo y me lleva a un concepto de "unidad" que me apasiona, en donde el todo y la nada juegan a las escondidas y se encuentran.
Un abrazo,
Qué bueno!! Ese espacio que media entre dos palabras..."Igual que un mar al encogerse
ResponderEliminarque va dejando conchas vacías como prueba.
O un soplo de aire respirado
que deja un tiempo a que se forme el otro." Esta parte me encanta. Es súmamente bella. Beso
Ese espacio es el todo de quien descanse en él. Ahí es donde se genera y regenera lo que nos hace únicos, lo que nos presta sinceridad para continuar respirando y diciendo.
ResponderEliminarUn hermosísimo poema amigo.
Un abrazo
Jose Antonio, me gusta lo que leo, me gusta tu calma, tu análisis de las ideas, tu forma de ver la palabra, tu poesía.
ResponderEliminarUn abrazo
Loren Simón
José Antonio, estupendo conjunto el que hacen la foto y tu texto. El poema ausculta esos márgenes vacíos, paradójicamente, tan fecundos, del lenguaje y el pensamiento, y la imagen, más que, meramente acompañar, confirma el trayecto sugerente de tales tramos. Continuemos recorriendo esos antiespacios que tanto dicen con su peculiar no decir o no albergar sino el vacío mismo.
ResponderEliminarHola
ResponderEliminarMe llamo Thania y tengo que decir que me ha encantado su blog.Dejeme felicitarle, se nota que le gusta y apasiona redactar se ve reflejado en la calidad de sus posts.
Por otro lado,me gustaría incluirlo en mi pagina web donde desearía mucho contar con su sitio.A cambio,agradecería mucho un pequeño link,o tambien un breve artículo hacia mi web la cual estoy intentando levantar poquito a poco y como usted sabrá es difícil pero se le coge mucho cariño a cada proyecto.¿Qué le parecería?.
Un beso! y Suerte con su Blog!
Thania Borja
y a mi que me gustan esos espacios vacios...impulso de la palabra que viene y olvido de la anterior...ese trancurrir es la vida, son las gentes que se cruzan...
ResponderEliminarRecibe mi saludo.
Yo ya te di mi opinión, pero valió la pena leerlo de nuevo. Me encantó y ¡ah! está mucho mejor que el de Octavio Paz.
ResponderEliminarBellísima argumentación sobre algo casi indescriptible (o, ¿sin casi?). Ese hueco en el que ni siquiera anida el silencio, quizás lo último, lo íntimo, lo ignorado de nosotros mismos.
ResponderEliminarEs un placer retomarte cuando mi tiempo lo permite.
Laura
Cuándo vas a volver a publicar en tu blog, si al menos este "ayuno poético" al que sometes a tus lectores adelgazara, pues al menos serviría de algo... Un abrazo.
ResponderEliminarGracias a tod@s!!
ResponderEliminarJa,ja, Clara, si fuera así qué facil sería adelgazar, ¿no?. La verdad es que el autor de este blog está de un galdul. Intentaré convencerle.
Abrazos!!
Bellísimo poema, me fascinó tu blog... Un saludo!
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