jueves, 21 de julio de 2011

FRAGMENTOS

                                 Foto de Àlex Fernández Bellido

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Dicen de mí que mi poesía es triste.
He de decir que yo no soy poeta,
así que lo que escribo nunca es mío.
Son versos recogidos de algún suelo
del cual, apenas, quedan evidencias.
Tal vez, un luminoso rastro, sólo,
que nos orienta hacia una llama
cerrada a cal y canto
en un cristal prudente y sin color.

No es triste lo que escribo es que la llama
me dicta con sus brasas, ya sin humo.

13 comentarios:

Rick Forrestal dijo...

Fractals! So interesting, so beautiful.
Nice post.

José Antonio Fernández dijo...

Tank you, Rick.

vera eikon dijo...

Me ha encantado este poema José Antonio. Creo que especialmente me gustan los poemas en los que hablas de tu relación con la escritura. Los dos últimos versos queman...Un abrazo

José Antonio Fernández dijo...

Gracias, Vera. Ahí estamos, peleándonos con las palabras.
Un abrazo y buen verano!

Paloma Corrales dijo...

Espléndido, poeta.

Besos.

emmagunst dijo...

Tienen un dejo de angustia, que yo no sé explicar. Y aunque lo niegues, éste también la lleva a cuestas. Y no le quita valor...le agrega pasión, eso se nota a leguas.

Un abrazo José A.

José Antonio Fernández dijo...

Gracias, Paloma. La entrevista que hiciste a Santi Tena salió redonda, a pesar del viento y las sirenas de ambulancia, je, je.
Emma, ¿angustia? Que va, mujer!
Abrazos

luis dijo...

No suelo hacer juicios de este tipo cuando leo poesía.
Intento absorber lo que el poema me transmite sin dejarme llevar por nada más.
Yo solo me atrevería a decir que eres un grandísimo poeta.
Un abrazo

Anónimo dijo...

que la poesía sea triste o no, no importa.El poema da constancia de lo que hay. Ya está. Ni más ni menos. La foto, estupenda.
J.m. p.

Clara Schoenborn dijo...

En parte tienes razón porque muchas veces se puede escribir desde la imaginación o desde lo que conocemos de experiencias ajenas. Aunque también los poetas pueden hacerlo. Un abrazo amigo.

María dijo...

Hablar desde el yo poético es hablar con el alma y sus mil batallas y puede ser triste.
Cuando te leo me conmueves y es eso lo que importa.
Un abrazo

Pablo Medrano dijo...

Los versos que escribimos no nos pertenecen, somos nosotros quienes les pertenecemos, cazadores de mariposas a merced de sus trazados.
Magnífico tu estilo y magnífico poema.
En cuanto a la tristeza, qué es el poeta sin ella...
Un saludo, poeta.

Airun dijo...

¿Desde cuándo eres un espejo?