miércoles, 17 de febrero de 2010

ESPEJITO, ESPEJITO...



Consumir las palabras
y estirar el adverbio
hasta que vuelvan los sumandos
y el horizonte se destense
de esa plomada, de ese nervio que hace
que mi ojo quede como en un columpio,
como la hoja de un mes ya envejecido.

Renovar los espejos,
quitar las pieles muertas de las cejas
y el palillo del párpado
y aprender que el suicidio
sólo es una apariencia mientras
no se llegue al momento sin retorno,
ese momento donde la variz queda rota
expuesta a los ladridos,
visible en su barniz.

Y esperar,
esperar a que el viento no se cuaje
e intentar ver lo ya evidente,
el desajuste en los lunares,
la curvatura en los nudillos
y saber que ninguna abeja
se posará jamás en mis pestañas.

Y desear poder
aguantar mi mirada y cuando
las vertebras rechinen y aparezca el desconsuelo
y eso orille los surcos,
siempre estará el camino que dibuja
un diamante en la nieve,
la pureza de un poema,
su gruesa lana,
su filamento.

14 comentarios:

wwwsumadeletras-luis dijo...

Darse siempre la oportunidad de mirar lo que creemos ya visto, con una mirada diferente que alcance a mostrarnos lo nuevo de cada cosa, de cada sentimiento, de cada circunstancia. Un placer visitarte

Suntphoto dijo...

El espejo siempre dice la verdad, y jamás te enseñará algo que no tienes. Después de muchos años, jamás volverás a ver en él, tu juventud.

Jose Joel Rios dijo...

“estirar el adverbio” Que porción... José Antonio.

Y esperar.
Soberbio.

eva dijo...

el espejo, a vecesme gusta y avces no,es un misterio...

José Ignacio dijo...

El primer verso maravilloso.
Un saludo

P Á R M U L O dijo...

Wao, que versos tan profundos.

Pásate por www.lamansiondelpoeta.blogspot.com y únete.

Saludos.

TORO SALVAJE dijo...

Admiro tu entereza ante ese futuro que nos espera.
El poema es extraordinario.

Saludos.

Estelar dijo...

Anda Jose Antonio.... Toma unas cuantas pipas y siéntate a mi lado un momento....

Hoy estuve tirado a buscarte, desde monosílabos quise volar hacia aquí y leer algo tuyo, y lo he hecho. Un poema precioso, que habla de palabras, palabras del corazón y de la conciencia, un poema que bien se deja sentir y amar.

Enhorabuena, no sin antes dármelas yo (A mí mismo) por haber encontrado tamaño blog.

Si me dejas, te agasajaré, no te quepan dudas.

Un abrazo, buen amigo.

Clara Schoenborn dijo...

JOsé Antonio: me he quedado hipnotizada por estos versos, sobre todo el último parrafo, ese testimonio de amor poético, y ese verso que dice "ya no se posará ninguna abeja en mis pestañas". Bravo,bravo y un abrazo.

Esencia dijo...

no solo ahy que mirar al espejo sino que hay que saber mirarse... y eso siempre ha de ser desde adentro...hacia afuera, sin apelativo alguno.

con cariño, esencia.

Francisco Lechuga Mejia Due® dijo...

Y RENOVAR LOS ESPEJOS, claro que si, ellos serán el archivo de lo que la vida va dejando en nosotros, peor nosotros podemos archivas la vida como la vamos recordando....me encanto, un abrazo fuerte

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

Estas conversaciones con uno mismo, o reflexiones o..., lo que quiera que sean, pero convertidas en un grandisimo poema, ME HAN ENCANTADO.
Tienes unas imagenes, desde mi punto de vista, buenisimas.
El poema es como para ir verso a verso haciendo de él un análisis en profundidad.
Enhorabuena. Volveré a tu blog, seguro.
Ángeles

psique dijo...

¿Puede, el tiempo inefable, devolvernos otra imagen distinta a nuestra triste imagen?. NI los espejos, ni la crueldad de un tiempo que mana sin permiso, pueden hacer otra cosa que ofrecernos el remedo de lo que somos, así queramos o no, verlo.


Me ha encantado tu espejito que no ha rexado, esta vez, la pregunta eterna de blancanieves ¿o sí?... la sutileza nos lleva, seguro, a esa pregunta, ligeramente adaptada.

Un besazo

Laura Gómez Recas dijo...

No hay nada más importante que poder mirarse al espejo. En la reflexión de la imagen está la flexión de uno mismo sobre el ombligo.
Mirarse, saber mirarse... ¡qué bien traído de un verso a otro verso, sin parar!

Un abrazo,
Laura