martes, 1 de enero de 2019

POEMA

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EL JILGUERO


¿CUÁNTO pesa ese cuerpo diminuto
que al arrancar el vuelo ni se advierte?
Ni vibra el aire ni la rama comba.

¿Qué pájaro contiene en su interior
que tanto es su quehacer, saltando, yendo
de rama en rama y, a la par, viniendo,
dejando tras de sí su propio canto?

Ahora detenido lo retengo.
Lo observo. Entonces me regala un trino.
Mirándolo parece tan sincero.

No juzga, solo cumple.

Intuyo que no opina ni entiende de palabras.
¿Si sabe que es feliz? Es que no lo necesita.

Para qué tanto pensamiento
si apenas con un silbo
que el viento apresa y trae
el día se completa y todo encaja.

12 comentarios:

  1. Aún no existían
    las notas musicales
    y él ya trinaba.

    (AITOR SUÁREZ

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  2. No necesita palabras
    quien conoce su música.

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  3. Precioso poema. Empiezas bien el año! Besos,

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  4. Muchas gracias, Susana. Valoro mucho tu opinión.
    Te mando un abrazo!

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  5. No está mal, amigo, pero en mi opinión creo que le vendría bien alguna vuelta, que a menudo es en las correcciones cuando el poema sale de la mejor manera posible. A veces no hay manera, pero al menos hay que pelearlo duramente. A mi modo de ver, lo tienes a tiro a partir de "entonces me regala un trino". No digo que haya que usar exactamente esa frase: me refiero al momento dramático. Trabajando desde ahí puede quedarte un poema redondo, que no necesariamente es un poema bonito. No veo justas, para el poema, esas preguntas iniciales; parecen querer crear una atmósfera lírica que no acaban de lograr (y que el asunto del poema acaso no necesite), al menos tal como están planteadas. Que suenan bien, sí, que duele por eso quitarlas, pero no son esenciales. En fin, puede que hoy me haya levantado un poco pijotero, pero sólo quería darte mi opinión constructiva, que sabes que aprecio. Puedes mandarme a paseo con total confianza. Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Eres un lector muy exigente, Adolfo. Así debe ser. Tus propuestas son razonables y las tendré en consideración, aunque un poema puede tener tantas versiones como lectores. Me alegra mucho saber que intentas, o sabes, mejorar el poema. Esa es la lucha que tenemos todos los que decidimos escribir alguna cosa, la perfección, aunque eso es tan ambicioso que hay que conformarse con el intento y la opinión diversa de los que deciden entrar en el poema. Gracias por tu sinceridad. ¿Y cómo te voy a mandar a paseo por dar tu opinión? Al contrario, te lo agradezco. Un abrazo.

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  6. La lucha por perfección no, que la perfección repugna un poco. Mejor por la palabra justa, por la que cada poema, con lo esencial como centro, pide. Para ello, la intuición de guía y el oficio de ayudante. Y no hacer de menos a la diversión, tan importante en la vida. En fin, cada uno distribuye el juego a su manera, y yo lo hago así. Y no hay de qué: gracias a ti. De todos modos, insisto: en privado, sin que nadie se entere, estás a tiempo de mandarme a paseo, que ya puestos a ser sinceros no pasa nada, y lo sabes. Un abrazo grande.

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  7. Muy de acuerdo con lo que dices, Adolfo. La palabra justa, esa es la máxima que se pretende. También la verdadera, la que es de uno. Yo tengo esa y si la fuerzo ya no es verdadera. Eres muy transparente en tus poemas y en tus opiniones. Esa es tu verdad, y haría mal si pretendiera cambiártela.
    Por mucho que insistas no te voy a mandar a paseo.

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