martes, 21 de marzo de 2017

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

                                        Foto de Martin Vlach



UNA PIEDRA IRIDISCENTE                             

ACARICIO esta piedra que he encontrado;
la limpio, la despojo de la tierra,
la aprieto entre mis manos
y encuentro su temblor, su pulso muerto.

Entonces la alzo al sol para observarla.

En sí no dice nada pero dice:
dice la lluvia en su lavar continuo
que por su lado pasa abriendo cauces;
dice la hierba de un verde infalible
que acaba de nacer delante mismo
con tanto empeño, casi desafiando;
dice también el viento y su dominio,
haciendo cortes, huecos, hendiduras,
echando tierra encima de más tierra,
pulimentándola, borrando restos,
fijando vetas del color del iris.

Es su estructura osada resistencia.

En su formado mineral
está grabada entera la intemperie.

La acaricio y percibo su frialdad,
el relieve ceñido del contorno,
su inerte cuerpo expuesto, reposando,
dejando hacer al tiempo su labor.

Diseminada piedra umbría.
Sinónimo de mí.



2 comentarios:

María Germaná dijo...

José Antonio:

Hermoso poema, la piedra como esencia de la vida y de uno mismo.
Un abrazo,

María

José Antonio Fernández dijo...

Muchas gracias, María. Una sencilla piedra puede transmitirnos grandes sensaciones.

Un abrazo.