martes, 21 de febrero de 2017

UN POEMA DE JULIO MARISCAL




EL COMEDOR

Aquí, junto a la puerta, se sentaba mi padre;
mi madre, enfrente, taciturna, lejos
y nosotros, los cinco hermanos, éramos
un de acá para allá, un disputarnos
el sitio más cercano o más distante…

Aquí, para el cocido de los jueves,
para el pan y el sosiego de toda la semana,
mi padre hablaba poco, un esbozar apenas
una media palabra que mi madre
solícita y distante completaba.
Y nosotros, un loco gorgear de jilgueros
comentando las clases, los paseos, el cine,
y la naranja viva, meridional y roja
como un punto y aparte a nuestras discusiones.

Ahora soy yo quien tiene
un sitio señalado, ya desaparecidas
las arrugas, las canas de mis padres,
bajo un lomo de piedra mis hermanos
o hacia otro comedor con nuevas luces.

Soy yo quien dice a medias las palabras
sin encontrar un dejo maternal que las clame,
soy yo quien lejos de todo lentamente
me anudo al corazón la servilleta,
esperando que un día, de un hachazo
ya la vida del todo se me vaya
como un punto y aparte a nuestras discusiones
de este comedor donde clavo mis recuerdos ahora.

de “Trébol de cuatro hojas”  reunido en “Poesía completa” de la Editorial La Isla de Sistolá, 2014

2 comentarios:

JOSÉ LUIS MORANTE dijo...

Disfruté de la lírica de Julio Mariscal en mis tiempos de profesor en Arcos de la Frontera, en los años ochenta. Entonces era un poeta casi secreto, solo admirado por contados lectores. La edición de la Isla de Siltolá es un acierto de primera magnitud. Permite conocer todo el perfil literario del poeta andaluz con sus aciertos y sus sombras, con su intimidad trascendida y su existencialismo católico... Un poeta muy recomendable. Un fuerte abrazo.

José Antonio Fernández dijo...

Gracias, José Luis, por tu comentario tan acertado. Es muy interesante esta edición de Sistolá pues en ella se recorre toda su trayectoria poética y se encuentra con claridad las dificultades vitales del poeta, su lucha con el tradicionalismo católico, y su orientación sexual, que le llevó a una soledad interior reflejada en toda su obra.

Es un autor que merece más reconocimiento.

Un fuerte abrazo!