domingo, 27 de marzo de 2016

UN POEMA LARGO

                                                Foto de un servidor

RESILIENCIA

Salir
del círculo
rompiendo la continuidad
aunque parezca que la línea
rebase el centro de su forma
como la gota
que cae interrumpidamente
igual que caen las palabras
cuando son manejadas como espacio
y llenan huecos evidentes
que como cataratas van vaciándose
de arriba abajo
de lado a lado
de abajo a abajo
hasta llegar a lo hondo
del centro de la nada.
Y mientras tanto
escapar de lo dicho
pues sólo es entendible aquello
que deja marca.
Esa
es la continuidad
la marca
que hace que toda gota
tenga forma distinta
pues cada una es enlace
de la anterior
y la siguiente
con la continuidad
en medio
pero sin alterar las partes
como un ladrillo
que aguanta el peso incluso
desconociendo el lastre de la malla
que embrida el uno con el otro
y así haciendo sucesión
donde todo es la suma de uno y uno.

Eso es un muro.

Aunque también continuidad
o marca que hace que la red
vaya encerrando / se
tanto que finalmente
quede algo que podríamos llamar
nada
nuevamente.

Agarrar eso
que se le ha definido como
nada
y hacer como si fuera tierra
juntando montoncitos
unidos por un hilo
tan fino que podríamos decir
que no hay
nada
aunque más bien
y siendo exactos
que hay nada
y hacer que cada montoncito
tenga continuidad
en el siguiente
y cuando esté ya todo
enhebrado
por el ciclo del encadenamiento
agarrar el primer montón
y levantarlo de su altura
hasta que cuelgue origen
y sucesor y así
sucesivamente
irá cayendo arena
sobre la arena
desprendida
de la intrínseca arena
despeñándose con la parsimonia
que permite el estiramiento
del propio peso
hasta que quede aquello que es el nombre
eso
que solemos llamar
olvido
aunque también llamamos marca.

Tal vez la marca
se superpone
a la definición propia
y aunque parezca que es olvido
es marca
pues es lo que aparece posterior
a la evaporación
como la sal
pero no es eso pues la sal es físico
es más bien hilo conductor
que nos lleva a la traza
eso que queda
después de haber soplado
la tierra de las uñas
sabiendo que el muñón recuerda
que antes hubo algo
y eso hemos de buscar
la amputación
para llegar a lo anterior
de lo anterior
y así seguir la fijación
de la continuidad
que nos permita prescindir
de lo que pesa
el sobrante que es capa
y estira
como esa gota
que cae
señalándonos
a todos el camino
incluso
aunque la gota caiga
en la sedienta lengua de una áspera
llama
que impide que esa gota anide.

Forzar
el hecho de escribir
mientras la lengua bebe
el peso de la gota
que fue llenándose con otra gota
hasta forzar el acto de escritura
con la espina de atrás
de un pájaro
como quien en la nieve nombra a Dios
y el propio viento de ese nombre
va derritiendo el nombre
va derritiendo a Dios
va derritiéndose
y eso que queda como prueba
la marca
cogerlo con delicadeza
igual que una pestaña dentro
de otro ojo que no es nuestro.
Eso
que hay que nombrar de algún
modo podríamos llamarlo
escritura
aunque poner un nombre significa
forzar su forma
y hacer de la definición
perímetro.
Nos molesta el silencio
de lo que no es nombrado
pues todo ha de tener su forma
para poder decir que hay algo
que atraviesa o engarza todo
igual que el pensamiento a la idea
de ahí el hecho
de la necesidad
de ahí los versos
que van bajando
como las gotas
que caen
por el peso de su desprendimiento
rompiendo
la paz que prevalece
en todo mundo mudo.
Esa es la forma de expresión
la única que nos queda
pues somos incapaces de decir
silencio
sin la necesidad de abrir la boca
ese es el signo de la recta
seguir la línea
con la tensión del cuerpo
y como máximo
vibrar.

Para qué tanta búsqueda
si eso da vértigo
aunque el asombro obliga
a escribir en la transparencia
sin darnos cuenta
de haber dejado al descubierto
justo lo mismo
que aquí está escrito
que es el modo único
de decir algo sin haberlo dicho.
Esa es la marca
el hilo que da vueltas
por nuestra lengua como un algo
que no hay manera de encontrar
pues no es físico el hilo
es la marca
recordad
la marca de algo
que un día ya no sé tal vez recuerde
qué la hizo marca y cómo fue

qué palabra...


             de "Cine mudo V.O.subtitulada" Editorial La Baragaña

4 comentarios:

Filippa Rojas dijo...

Un saludo. Interesante tu poema. Gracias por compartir.

José Antonio Fernández dijo...

Muchas gracias, Filippa. Otro saludo para ti.

SUSANA BENET dijo...

Por fin, uno de los poemas tuyos, tan tuyos. Esos versos que se enlazan como las gotas que caen y van dejando marcas en el vacío. Me encanta. Y eso que es largo... Besos

José Antonio Fernández dijo...

Pues me alegra mucho que te guste. La verdad es que sí es algo largo. lo curioso es que fue escribiéndose casi sin esfuerzo, prácticamente solo.

Un fuerte abrazo.