jueves, 26 de noviembre de 2015

JOSÉ LUIS PARRA

                                             Foto de Susana Benet

NOCHE DE NOVIEMBRE

CÓMO se identifican el otoño
y mi melancolía. Por la noche, antes de acostarme,
desnudo el corazón
al veredicto de los años.
Y es justa la sentencia: soledad;
soledad para el hombre que no supo erigir
los sólidos cimientos
de una vida habitable.
                             Pienso en ti,
tardío fruto del amor
ahora que el deseo languidece. Oigo al viejo
arrastrar sus gastadas zapatillas,
camino del lavabo,
por el pasillo crepitante de hojarasca.
Mentiría, no obstante, si dijera
que escucho la llamada de los muertos.
Sólo el viento iracundo de noviembre
y el seco restallar de las persianas.

   de “Los dones suficientes”. Editorial Pre-Textos.


UN ARTÍCULO DE SUSANA BENET SOBRE SU VIDA Y OBRA: aquí




jueves, 19 de noviembre de 2015

POEMA

                                                Foto de un servidor


LA VIDA REPETIDA

   OTRA vez las castañas en el suelo.
Es el otoño madurando el árbol
y haciendo de lo orgánico el ejemplo
de lo que en sí es la vida: es la nobleza
de darse por entero al vasto mundo,
con las manos alzadas, sin temor,
pues es la tierra siempre la que acoge,
la que en su seno abriga y da refugio
del frío permanente que es la nada.

Es sano reciclaje de la savia.
Es cuerpo renovado.
                             Es el vacío:

eso que es canto al cual se agarra el alma
como a un ardiente clavo inexistente.

Es la repetición.
Saberse parte de un eterno fin.

lunes, 9 de noviembre de 2015

UN POEMA

Foto de un servidor



VASO DE AGUA CON FLORES
                                               Mirando un cuadro de Ramón Gaya
   Y casi de seguro
que habiendo superado la mitad
del tiempo que la vida te concede
buscas lo que en verdad ahora te importa:
el roce mínimo de piel con piel;
el reconocimiento de ese olor
tan familiar, que nadie excepto tu
percibe. Igual que el poso de un recuerdo;
como una foto sepia, abandonada.

Así ves lo que tan a mano tienes:
un vaso de agua y flores.

Esa naturaleza muerta,
                                ese casi lienzo,
no es mas que tú en él representado.
Un vaso de agua y unas cortadas flores
-la muerte en ellas luce en su esplendor-
asidas a la vida, tan conscientes
de que el tiempo se acaba.
                                      Es la belleza,
el reto permanente de lo efímero.