jueves, 23 de abril de 2015

TAN FUERTE EL MAR

   
   
   ESTE lugar al que a menudo vengo
me es propicio a pensar en mí y en todo
lo que en verdad la vida puede darme:
estar en ella y ser lo que ya soy.
Me basta estar aquí, con la conciencia
clara de lo que veo y lo que escucho:
ese extraño delirio que es la vida,
que al fin y al cabo es un trajín continuo
entre un venir y un ir -el desempeño
estricto y riguroso, esa labor
que rompe y regenera de las olas.

Hay vidas que son árboles
que tratan de zafarse de la tierra;
moverse hacia un lugar más favorable.
Mas cuesta percatarse que el vivir
es simplemente estar y recoger
lo que la vida da y lo que propone:
matices de matices de lo mismo:
un tiempo transitorio que aún perdura;
hacer con él lo que nos apetezca,
como seguir el ritmo de las nubes
-cosa que yo hago ahora-
y ver hacerse y deshacerse enteras
de un modo tan sencillo y natural,
delante tuyo y mío, fiel testigo,
únicamente espectador del mundo.

Lo mismo da ser árbol o una nube.
Basta con ser un algo temporal
cuyos días están bien decididos.
Andar para que el mundo esté más quieto.
Vivir. Saber qué es eso de vivir:
es esperar a que la vida pase
y así nosotros a la par con ella.
Tan en silencio como el mar aquél
que en sus aguas acoge tanto y siempre. 

8 comentarios:

Ío dijo...


Que hermoso, me lleva la sensación, al leer su poema, a estar ahí mismo, en ese lugar suyo, en uno mío, parecido, tan en silencio como aquel agua.
Gracias, José Antonio
Un abrazo

m.

José Antonio Fernández dijo...

Muchas gracias, Montserrat. Todos tenemos un paisaje donde cobijarnos. El mío siempre está rodeado de agua.

Un abrazo!

Ío dijo...


El mío también lo está.

m.


(siempre un placer disfrutar su poesía, me alegra que regrese y no se vaya del todo, gracias)

José Antonio Fernández dijo...

Gracias a ti. Este blog se alimenta con palabras tan generosas. De eso vive, más viniendo de una estupenda poeta.

JOSÉ LUIS MORANTE dijo...

Querido amigo, me ha encantado el poema y naturalmente quiero agradecerte desde aquí tu último envío. Un fuerte abrazo.

José Antonio Fernández dijo...

Muchas gracias, José Luis. Para mí es un honor que acojas mis cosas.

Un abrazo!!

Luz del Alma dijo...


Que hermoso. Son cosas cotidianas quien no amo el ruido del océano, quién no se identifica con este verso no lo sé…quien no miro las nubes hacerse y deshacerse que hermoso. Me encanto

José Antonio Fernández dijo...

Gracias lUZ DEL Alma por comentar. El mar es un tema inacabable en poesía. Siempre está ahí. Un abrazo.