sábado, 14 de marzo de 2015

UN POEMA

                                        Fotografía realizada por un servidor

EL ÁRBOL

   
   TAN escondido,
                         en medio de otros árboles;
dentro del denso estrato de otras ramas
que favorecen el cobijo cierto
te encuentras, árbol, norte visitado
que ofreces alimento, ropa y sombra
al que en ti se sostiene. Entrégame tu sustento
ahora que sin querer a ti he llegado.
Haz de mí tronco o rama o tal vez pájaro
que en uno de tus tallos se adecenta;
haz que sea madera viva y así los surcos,
que en ti y en mí son signos distintivos,
sean proposiciones de más vida.

6 comentarios:

Kenit Folio dijo...

Un abrazo.
Es muy guapo.

José Antonio Fernández dijo...

Muchas gracias, Kenit Folio.

Un abrazo.

Ío dijo...


Tendrá que compartir el árbol su savia con el poeta.
Gracias, Jose Antonio, me alegra tanto que haya regresado con sus versos, y la belleza.
Un abrazo

m.

José Antonio Fernández dijo...

Los árboles alimentan a las personas. Basta con mirarlos.

Muchas gracias, Montserrat.

Un abrazo.

Micaela dijo...

Me alegro de nuevo leer otro poema tuyo. En la universidad hice un trabajo sobre los árboles con su simbología en la poesía española y especialmente en Manuel Altolaguirre. Me encantan los árboles. Un fuerte abrazo

José Antonio Fernández dijo...

A mí también, Micaela. En un árbol se encuentra todo lo positivo de la vida.

Un fuerte abrazo!