miércoles, 24 de septiembre de 2014

TIEMPO HUIDO

   

LAS mismas olas repetitivas.
                                          Su vaivén
inacabable te traslada a aquellos confines
en los que un sol tremendamente grande
era el protagonista principal,
y a ratos único, de este paisaje
que con tanta admiración observas.
                                                    Pero bien sabes
que aquel alegre sol, siendo el mismo, ahora es otro.

Hoy termina el verano
-lees con desasosiego en el periódico-. Es cierto.
Te fijas en vestigios que reafirman
que casi nada queda de los días aquellos:
han desaparecido los bañistas;
la arena de la playa retiene la humedad
del frío de la noche; el aire mismo es más denso.
Aunque la prueba más veraz la encuentras
en la escasez de pájaros
que ves precipitarse en este mar
tan lleno ayer de todo.
                                En cambio hoy
sólo ves olas, olas que vienen y se van.

Te sabes solo en esta playa. Miras
las huellas de tu andar sobre la arena.
Ves unas nubes llenas que presagian
que se avecinan otros momentos bien distintos
en que la luz será muy diferente.
Y tú, erre que erre sigues empeñado
en querer ser el mismo
                                   cuando este tiempo es otro.