lunes, 21 de julio de 2014

SOL

Fotografía realizada por un servidor

   
  ESTE discreto sol, que se abre paso,
dificultosamente, entre las nubes,
en esta pintoresca playa de Lanzarote,
es tan distinto sol al de mi infancia:
aquel sol, que recuerdo, yo de joven,
descomunal, enorme, tan voraz,
que abarcaba la plenitud de todo
el paisaje, llegando a herir la vista,
rompía el día siempre muy temprano;
permanecía encima de las cosas
tan largo espacio; y se marchaba el último,
llenando el cielo de un naranja intenso.

De aquel tiempo, retiene mi memoria
la percepción de un vigoroso niño
inacabable en su energía pura;
como si el niño fuera el alimento
que el insaciable sol necesitara.

En cambio, hoy, y siendo yo aquel niño,
y el astro aquel el mismo que, prudente,
algo apagado, surge entre las nubes,
tomo conciencia plena en esta playa
cargada de belleza, que los años
que quedan ya son menos, y me digo,
alegremente: y qué importancia tiene.

No me preocupa, en absoluto, nada,
pues todo forma parte de un paisaje;
plagado de presencias y de ausencias.
Como un eterno lienzo, renovándose.

domingo, 13 de julio de 2014

LUNA

Fotografía realizada por un servidor

   
   EXISTEN pocas cosas
que sean tan extrañamente bellas
como observar la luna; su contorno
fantasmagórico; esa lejanía,
tan relativa como verdadera
que, aun, si eso pudiera ser, asombra
más que lo puramente material
o físico. Esta noche clara, y limpia
de estrellas y de nubes, es la luna,
sólo ella, la protagonista entera
de este mágico instante.
                                  No es significativa
la posición, el punto del planeta
donde mi ser se encuentre. Nada importa
qué pensamiento esconda; no interesa
el papel que encomendado mantenga
en esta paisajística pintura.
Ni es relevante el hecho de mirar,
-si eso fuera posible: mirar, y conformarse-
un astro repetidas veces visto.

Lo que conmueve  es ese distanciamiento falso.
Tan lejos, pero aquí, junto a los ojos.
Tan disponible.


lunes, 7 de julio de 2014

POEMA

Concetto spaziale, Attese, 1963-1964 de Lucio Fontana


   DE nuevo me ha venido un pensamiento
que a temporadas es muy recurrente.
No es un recuerdo, o una experiencia ingrata,
o un acontecimiento inexplicable
que un día nos marcara para siempre
y se resiste a entrar en el olvido.

Más bien ese insistente pensamiento,
tan repetido, lo definiría
como una voluntad de comprender
la razón de escribir con vanos versos
eso que no permite otro lenguaje.
¿Cómo plasmar en un papel sino
el instante preciso –qué prodigio-
de un cielo que despunta allá a lo lejos?
¿Cómo explicar el canto de un jilguero,
que se sabe observado, todo atento,
justo antes de volar hacia otra parte?
¿En qué lugar encuentro una palabra
que sea lo más veraz a ese momento
tan especial y casi milagroso
de la luna surgiendo cada noche?

Tal vez sea el calor de este verano,
la desgana, ese cuerpo que se niega
a realizar trabajos productivos;
la cuestión es que el tiempo se me pasa
intentando enlazar los pensamientos
que, como voces susurrantes, vienen.