domingo, 13 de julio de 2014

LUNA

Fotografía realizada por un servidor

   
   EXISTEN pocas cosas
que sean tan extrañamente bellas
como observar la luna; su contorno
fantasmagórico; esa lejanía,
tan relativa como verdadera
que, aun, si eso pudiera ser, asombra
más que lo puramente material
o físico. Esta noche clara, y limpia
de estrellas y de nubes, es la luna,
sólo ella, la protagonista entera
de este mágico instante.
                                  No es significativa
la posición, el punto del planeta
donde mi ser se encuentre. Nada importa
qué pensamiento esconda; no interesa
el papel que encomendado mantenga
en esta paisajística pintura.
Ni es relevante el hecho de mirar,
-si eso fuera posible: mirar, y conformarse-
un astro repetidas veces visto.

Lo que conmueve  es ese distanciamiento falso.
Tan lejos, pero aquí, junto a los ojos.
Tan disponible.


6 comentarios:

Miriam Tessore dijo...

Vamos! Sigue siendo una maravilla inconmensurable. Cada vez que me detengo a observarla me emociono.

Bello poema amigo, bello.

José Antonio Fernández dijo...

Es cierto, Miriam. Tan lejos, y tan nuestra. Estos días está enorme de bonita.
Un beso.

Adriana Alba dijo...

Eterna celestina de corazones poetas!

Bellísimo!

José Antonio Fernández dijo...

Gracias, Adriana. Esta luna hay que disfrutarla. Pocas veces está así, tan redonda y tan grande.
Un abrazo.

SUSANA BENET dijo...

Gracias por acercarnos más la luna, borrando distancias con tu poema. Besos,

José Antonio Fernández dijo...

Ahí la tienes. Basta alzar la mano.
Muchas gracias Susana.